Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Caras y aguas

HACE falta valor para aguantar un melodrama soporífero como La memoria del agua hasta pasada la una de la madrugada porque a la dirección de TVE se le ocurre emitir las más de tres horas de la miniserie de sopetón. Tres horas de ficción cuando se comienza a las diez y media (¿por qué tan tarde, si TVE no tiene que barajar spots publicitarios?) es una proeza que no está al alcance de los espectadores que tienen que madrugar. Programar hasta tan tarde La memoria del agua es un desperdicio cuando este Gran Hotel sangrante, con portes tan ilustres como el de Amparo Pamplona, era mejorable. Descanse en paz el balneario.

Un maratón similar, tan prolongado y a deshoras, es el de Tu cara me suena, aguardándose este lunes a las tantas para contemplar a Arturo Valls en la jaula de Shakira. Con un parecido más cercano a la Raquel Revuelta de Paco León, mereció la pena aguardar estiramientos y bloques de 6 minutos para carcajear con esta caricatura de Valls o los firmes empeños de María del Monte para meterse en el tipo de la Alaska más ochentera. Tu cara me suena madura como espectáculo desmadradado sin tener que renunciar a las madres y a los hijos: un guateque donde Santiago Segura siempre echa un cable y donde se comprende por qué el dúo Pecos desapareció de los mapas hace ya siglos.

Tu cara me suena es un escaparate de la profesionalidad de los obreros del espectáculo, de grandes novatas como Roko o de estoicas currelantas como la Del Monte. Se entiende ahora que quien fuera la estrella vespertina de Canal Sur hubiera dado para mucho más en la autonómica. Con la distancia de los presupuestos que se manejan, es una pena que nunca vayamos a ver en la cadena andaluza un entretenimiento que se abra a todos los gustos y edades como este karaoke de A-3 donde los verdaderos artistas se crecen.

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