Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Carrero

PARA una miniserie de la que todos creíamos saber el final El asesinato de Carrero Blanco aporta inquietantes suposiciones sobre el magnicidio de 1973. Hipótesis de conspiraciones a varias bandas que no son descabelladas y que dejan al espectador con interrogantes que suponía despejados. Es un valor añadido de esta ficción histórica de TVE, cadena que no tiene obligación comercial alguna para tener a sus espectadores despiertos hasta la una de la madrugada. Un doble pase lunes-jueves en la misma semana habría permitido visionar a las sucesoras de Isabel en un horario sin tener que pelearse contra los ojos caídos.

La miniserie sobre este Dallas (por Kennedy) cañí es un esfuerzo con plausible resultado en la recreación de los hechos, ambientación e interpretaciones. José Angel Egido aprovecha la excelente caracterización para hacer un presidente creíble, como el coronel de Enrique Villén o el policía que encarna Pedro Casablanc. Incluso Javivi está como nunca como agente francés.

La serie de Boca Boca echa una mirada a las tripas de ETA sin caer en tentaciones ni en inclinaciones y se limita a narrar las operaciones de los comandos (y de forma colateral las extrañas decisiones de la policía) con Unax Ugalde y Gorka Lasaosa bien metidos en sus roles. El guión pone en duda que la iniciativa etarra fuera la que realmente alcanzara a asesinar al dirigente. El asesinato de Carrero Blanco evita hacer volar al coche como en la película Operación Ogro pero las escenas del atentando son así más inquietantes, con el efecto de taponamiento de los oídos después de la deflagración. Un buen telefilme que merecía más mimo programador. Sirve de lección de historia y para que nos abstengamos de simplicidades cuando hablemos de las cañerías de la alta política.

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