LAS EMPINADAS CUESTAS

Amparo Rubiales

Carrillo: recuerdos personales

EN la muerte de Carrillo muchas cosas se han recordado; lo más importante, sin duda, su contribución a la reconciliación de esas dos Españas sangrientamente enfrentadas; "el objetivo último de la política, ha escrito el presidente Griñán, es facilitar la convivencia entre los ciudadanos y tratar de solucionar los conflictos sin provocar otros mayores", y eso fue lo que hizo Carrillo aceptando la monarquía y la bandera y facilitando la aprobación de una Constitución que ha hecho posible nuestra convivencia en paz; esta cruel crisis que nos devora está además provocando una comprensible desafección hacia la política, enormemente peligrosa, que conduce a muchos absurdos, por ejemplo, afirmar que los políticos de antes eran mejores que los de ahora; ningún tiempo pasado fue mejor y eso lo supo siempre Carrillo.

El acto más importante en el que participé con él fue un mitin multitudinario en Dos Hermanas en 1977; el primero en Andalucía, después de 40 años; en él intervinimos viejas glorias del comunismo: los hermanos Benítez Rufo y Manuel Delicado, más Fernando Soto, y dos jóvenes mujeres, Aurora León y yo misma; al comienzo se repartió entre los asistentes la letra de la Internacional, que muy pocos nos sabíamos. Recuerdo que todos levantamos el puño, excepto Carrillo; ¿era su manera de mostrar esa reconciliación que quería?

Fui miembro del Comité Central del PCE, concejala en el Ayuntamiento de Sevilla y vicepresidenta de la Diputación en el 79; por estos años, comenzaron los problemas de muchos con la dirección del PCE de la que era secretario general; las desavenencias tuvieron muchas causas, pero la gestión en los instituciones locales fue muy decisiva; culminó con la expulsión de tres concejales en Madrid, que produjo la salida de muchos comunistas, la mayoría pasamos al PSOE; otros siguen en ese Partido Comunista que poco después abandonó el propio Carrillo.

El recuerdo personal más intenso que guardo es un viaje que hice con él a China, en los primeros años del final de la revolución cultural; no me gustó lo que conocí de ese país comunista; no hablábamos de política interna del partido, pero todas las noches nos contaba cosas de la guerra, del exilio y de sus relaciones con los líderes políticos del comunismo mundial; era oír la historia desde otro lado, que nunca había conocido; a la vuelta, me fui del PCE; no tengo mitificado a Carrillo, pero soy consciente de que ha sido una persona clave en nuestra historia, que contribuyó a hacer posible ese consenso constitucional que nos ha permitido vivir este largo periodo democrático, que algunos quieren destrozar. Defenderemos su legado.

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