Opinión

Alfonso Guajardo-Fajardo Y Alarcón

Carta al Rey

Señor: Tengo el alto honor de dirigirme a Vuestra Majestad en nombre de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, de la que me honro en ser Vuestro Teniente de Hermano Mayor, para expresaros nuestra más sincera y profunda felicitación con motivo de la celebración, el próximo día 5 de enero, de Vuestro 70 aniversario.

Al tiempo que Os felicitamos por Vuestro cumpleaños, todos los que integramos esta Real Maestranza compartimos también muy vivamente un hondo y triple sentimiento de gratitud, de reconocimiento y de lealtad hacia Vuestra Augusta Persona.

Vuestra Majestad ha propiciado durante estos 32 años de Reinado, el más próspero y dilatado periodo de paz y de estabilidad institucional de la Historia de España, en el marco constitucional de la Monarquía Parlamentaria. Habéis puesto, Señor, todo Vuestro empeño en impulsar los anhelos de paz, de unidad y de solidaridad entre todos los españoles. Todos somos hoy testigos de la prosperidad de nuestra Patria en el concierto de las naciones del mundo, entre las cuales, Vuestra Majestad goza del unánime y reconocido prestigio como impulsor de las profundas transformaciones que ha experimentado España y como valedor en los foros internacionales de la defensa de los Derechos Humanos en todos los países que integran la comunidad de naciones.

Por ello, en nombre propio y de esta Real Corporación, deseo expresaros igualmente nuestra profunda gratitud por haber sentado las bases de la estabilidad y prosperidad que habrán de disfrutar las futuras generaciones y en este proyecto de futuro siempre contará Vuestra Majestad con la sincera lealtad y la entusiasta colaboración de servicio a España de todos los que integramos esta Real Maestranza.

El 3 de abril del pasado año 2006, un día histórico para esta Corporación, cuando tuvimos el honor de contar con Vuestra presencia en el acto de entrega de los Premios Universitarios y Trofeos Taurinos, estimulásteis nuestro afán de colaboración al expresarnos: "Aliento a los Caballeros de este Real Cuerpo, con Mi Teniente de Hermano Mayor en primer término, a continuar en esta obra, de tan diversa como fecunda presencia en la sociedad sevillana de nuestro tiempo. Con ella habéis sabido conjugar lo mejor de vuestros valores tradicionales con las actuales necesidades culturales y humanas en esta nobilísima ciudad de Sevilla". Señor, tened la seguridad, que estas palabras siempre estarán presentes en los afanes diarios de nuestra Corporación.

Reiterando a Vuestra Majestad, en nombre de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y en el mío propio, el triple sentimiento de felicitación, de reconocimiento y de gratitud, sólo me queda expresaros el deseo de larga vida a Vuestra Majestad, en la seguridad de que las generaciones venideras volverán siempre los ojos a esta venturosa etapa de Vuestro Reinado, marcado por la paz, la prosperidad, la convivencia pacífica y el espíritu de conciliación de todos los españoles.

Esta Real Maestranza, Os expresa, Señor, nuestra más profunda lealtad. Siempre a Vuestras Órdenes, Majestad.

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