opinión

Rafael Pertegal

Carta abierta al comisionado del Polígono Sur

VIENDO cómo pasa el tiempo, después de que los muchos esfuerzos y aportaciones de las distintas administraciones nos hayan conducido a una aparente mejora totalmente irreal, debo volver a insistirle. Reiteradamente lo he hecho. Me consta que usted, señor Maeztu, ha trabajado y trabaja mucho en el Polígono Sur. Llegó como una esperanza para recuperar nuestros barrios, pero a día de hoy, después de casi una década, los objetivos más importantes siguen sin cumplirse. No se ha trabajado con las familias de la forma que requería y requiere el Polígono Sur, pese a que están entregados en cuerpo y alma los muchos profesionales de las distintas áreas. El trabajo de ellos en cualquier otra zona sería calificado de excepcional, pero aquí se requiere, usted lo sabe, otro tratamiento en distintos aspectos.

Dígame, ¿en qué se diferencia el Polígono de los años noventa al actual? Los bloques de Martínez Montañés siguen casi ruinosos y mantienen su aspecto tenebroso. Y no digamos los conjuntos de la calle Orfebre Cayetano González y los de Luis Ortiz Muñoz, pertenecientes a la barriada de Murillo. Incluso algunos de las Letanías parecen sucursales de Las Vegas. En las calles siguen los múltiples y grandes atascos de aguas fecales.

¿Existe mejor convivencia y respeto? ¿Qué trabajo se ha realizado y de qué forma con las familias conflictivas? ¿Por qué en Las Vegas y otros puntos del Polígono Sur hay tanto analfabetismo? No se puede cambiar de forma radical a un adulto, pero sí se le puede instar a que cumpla las normas y traajar más y darle más posibilidades de futuro a los menores.

Habría que pedir resultados, no sólo trabajo y dedicación, a los que de algún modo hayan obtenido u obtengan subvenciones millonarias para la recuperación del Polígono Sur. Yo me pregunto si se hace ese control y si ha sido satisfactorio el resultado.

No se puede valorar todo de forma positiva porque se hayan reconstruido bloques o se hayan arreglado averías si antes de ser entregadas las viviendas ya hay desperfectos y se han llevado hasta las tuberías del gas. Esto sin contar los destrozos en los pisos que fueron desalojados, de dónde se arrancaron los balcones y se sustrajo todo el metal que podía haber en el interior.

Por otro lado, al no haber trabajado antes debidamente con las familias antes de llevarlas a los bloques nuevos, los problemas sociales de éstas no se han erradicado y sí trasladado de un lugar a otro. Hay que educar y controlar, señor Maeztu, para que este tipo de cosas no se produzcan y se pueda normalizar, de una vez, el Polígono Sur. Unos y otros debemos dejar las medallas y los reconocimientos a un lado, pues el descontento y la preocupación es grande entre las familias del barrio.

Es increíble la permisividad y descontrol que desde los años ochenta existe por parte de las distintas administraciones y partidos políticos. Creo que todos, incluidas las asociaciones de vecinos y yo mismo, deberíamos hacer un examen de conciencia y recuperar de una vez por todas el Polígono Sur.

Me hubiera gustado decirle todo esto de otro modo, directamente, pero después de más de cinco meses pidiéndole cita, su secretario siempre me da la misma respuesta: "Está muy ocupado y no puede atenderle". Señor Maeztu, a las entidades vecinales hay que atenderlas en todo momento y lugar porque juegan un papel determinante en la sociedad.

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