Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Catalanes

AL llegar al pueblo donde surgió nuestro término laboral de "esquirol", L'Esquirol o Santa María del Corcó, en las profundidades de la provincia de Barcelona, le recibirá un afectuoso cartel proclamando que esta población "no és Espanya", en contradicción con los atlas. En casi todos los ayuntamientos de la comarca de Osona lo que está colocada en la balconada es la estelada blava, la bandera independentista, un remedo de la enseña cubana que nació poco después del mazazo del 98. La hispanofobia y el victimismo (la fiesta 'nacional' es la conmemoración de una derrota en una guerra que sufrimos todos los españoles) van de la mano en ese sentimiento catalanista amasado en las escuelas donde los niños te preguntan "¿que qué país es Cádiz?", porque quizá no les hablaron nunca de lo que hay más allá del Ebro.

En determinados municipios de la comarca de Osona tendrán todas las dificultades para sintonizar una cadena en castellano. El apagón analógico por allí es muy particular y en los televisores de pueblos como Rupit sólo se garantiza la recepción de los canales de TV3. En ese universo, donde todo lo que es "Espanya" es enemigo o ajeno, ha prendido en los bulbos raquídeos sin alternativa el firme convencimiento de la independencia como destino. Hay una parte de la población catalana inconvencible de unas ideas que se alimentan todos los días por TV3, canal que se aposenta en dos pilares: los presuntos agravios hacia Cataluña y el Barça como revulsivo sentimental. Una autonómica "útil".

El Barcelona-Real Madrid es sólo un partido de fútbol, pero en esta comunidad es el momento más internacional para escenificar los intereses que marca la Generalitat a los sones del "Catalonia is not Spain", las pancartas favoritas de los realizadores de Mediapro. Pero un chino al ver la senyera cree que es la bandera de España.

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