Palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Caza y pesca

TRAS la justa caída del ministro Fernández Bermejo por cartuchos leales y después de un fiero acoso de las jaurías de la oposición (y una vez agotadas las metáforas y los juegos de palabras sobre el arte de la caza), volvemos inevitablemente a la trama de corrupción, por más que Rajoy se empeñe en obstaculizar el lógico devenir de los acontecimientos. De la caza con reclamo a la pesca con cebo natural. La estrategia urdida por el PP para desinflar la investigación de la Audiencia Nacional -que por el momento salpica, entre otros aforados, al presidente valenciano, Francisco Camps; al ex consejero madrileño Alberto López Viejo, y a los diputados del PP de la comunidad de Madrid Benjamín Martín Vasco y Alfonso Bosch; a Luis Bárcenas, tesorero nacional y, al parecer, al eurodiputado Gerardo Galeote- es frágil, y se basa en la hipótesis de la existencia de una maquinación contra el partido.

El primer estadio para probar la intriga fue la destitución del ministro Bermejo partida de caza; ahora persigue la inhabilitación de su compañero de montería, el propio instructor, al que acusa de prevaricar y de "suplantar la ley" y, seguidamente, siguiendo la lógica implícita, llegaría la anulación del sumario y, en consecuencia, la absolución de los supuestos implicados y la restitución de la normalidad moral en el partido.

La salida de Bermejo no era, pues, un fin en sí mismo, sino una fase, la inicial, para probar un contubernio gubernativo y judicial montado en torno a una cacería de venados en una finca perdida de la provincia de Jaén. Una vez logrado el primer estadio deben cumplirse los demás. No creo sinceramente que la operación logre sus fines. Es muy difícil de creer que la investigación de Garzón, y todas las relaciones impuras que ha puesto en evidencia y de las cuales apenas se conoce una parte, incluida esa grabación telefónica en la que Correa asegura haber entregado a Bárcenas mil millones de pesetas, obedezcan a un propósito político. O sean el resultado de una conjura fraguada en un calvero del bosque durante un luminoso fin de semana. El propio Consejo General del Poder Judicial ya ha intervenido para pedir a los francotiradores que cesen el fuego contra el juez y le permitan concluir sus pesquisas. Y en esa fase estamos. De hecho, Garzón ya ha anunciado su intención de inhibirse para que el Supremo siga adelante con el procedimiento correspondiente a los aforados.

Ni siquiera en el caso de que Garzón hubiera incurrido en el error procesal (deliberado o no) que le imputa el PP, y por el que pide una inhabilitación de entre 10 y 20 años, restaría validez a lo investigado ni disculparía los presuntos delitos cometidos por los imputados.

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