La esquina

josé / aguilar

¿Cerrar facultades?

EL consejero de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, José Sánchez Maldonado, se ha fijado en estas dos últimas parcelas y ha dejado caer que está planteándose la reformulación de algunas titulaciones universitarias e incluso el cierre de facultades de educación superior en la comunidad autónoma. Algo así como la bicha para los rectores que, por ahora, callan.

El razonamiento de Pepín Sánchez Maldonado, tiene pinta de impecable: hay que pegar la formación universitaria, y no sólo la universitaria, al mundo empresarial. O lo que es lo mismo, adaptar el número de titulados en cada especialidad a las necesidades de la economía. Concretamente, a la capacidad de absorción del mercado laboral. De poco vale tener muchos licenciados en determinadas titulaciones si después no hay trabajo para ellos. Otro problema es la falta de demanda de ciertas carreras. El ministro Wert, siempre denostado, dio tiempo atrás este dato: en el curso 2008-09, hubo 370 enseñanzas en España en las que no se matricularon más de veinte alumnos. Con otras cifras, el ejemplo vale también para Andalucía.

Desde los primeros tiempos de la autonomía la Junta se propuso facilitar el acceso de los jóvenes andaluces a la universidad. Objetivo justo y socialmente defendible, que quizás se sobrepasó hasta la proliferación de centros universitarios por todas las provincias. Más tarde se empezó a comprender que esto se hizo a costa de la calidad de la docencia y la investigación. Ahora sobran facultades. O son malas de solemnidad, o proporcionan títulos de escaso valor, o sacan licenciados condenados a no colocarse o imparten enseñanzas que no son demandadas por suficiente número de jóvenes.

Ocurre que la universidad resulta cara. Que precisa de inversiones cuantiosas y que en épocas de crisis se impone ser estrictos en el uso de los recursos escasos. Por eso no es descabellada, ni mucho menos, la idea lanzada por el consejero de reformar las titulaciones universitarias teniendo como guía su utilidad y rentabilidad social, y hacerlo con racionalidad y consenso. Será frustrante para algunos miles de andaluces no poder cursar los estudios de su predilección, pero mayor frustración supondría que pudieran cursarlos y, después de años de esfuerzo, sacaran un título que no les sirve para nada.

Que es lo que pasa ahora en ciertas facultades. No en la mayoría.

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