la esquina

José Aguilar

Chacón sale a la pista

MUCHO PSOE por hacer. Así se titula el documento que han firmado ya un centenar de dirigentes socialistas de distinto nivel -los nombres de la mayoría se irán suministrando poco a poco, con estudiada cadencia- como aportación al debate de XXXVIII congreso del PSOE, a celebrar en febrero en Sevilla.

Seamos claros: como aportación al debate y como plataforma de lanzamiento de la candidatura de Carme Chacón a la secretaría general en dicho congreso. Uno de los firmantes más activos, el hasta esta mañana ministro de Justicia en funciones, Francisco Caamaño, que actúa de coordinador del colectivo, lo niega, pero la ambición de la hasta esta mañana ministra de Defensa en funciones está clara desde que un golpe de mano le impidió disputarle la candidatura a la presidencia a Rubalcaba en las abortadas elecciones primarias. Sólo hizo un paréntesis, que la derrota del 20-N y la depresión subsiguiente han cerrado, con el cadáver político de Zapatero aún caliente.

También ha dicho Caamaño que el manifiesto no va contra nadie y supone tan sólo una reflexión. Tampoco es cierto. El manifiesto va directamente contra toda la política de Zapatero en su segunda legislatura. Estos dos ministros que el martes aún estaban sentados junto a quien les nombró en el banco azul del Congreso de los Diputados, además de ex ministros como López Aguilar, Borrell y Narbona y el ex presidente del Senado Javier Rojo, afirman lo siguiente: que el batacazo electoral no se debió sólo a la crisis, sino a la gestión de la crisis, a no llamar a la situación económica con el mismo nombre con que la llamaban los ciudadanos, a afrontarla finalmente con políticas ajenas a la ideología socialista, a ser incapaces de equilibrar los esfuerzos y sacrificios impuestos a los sectores sociales más débiles con la mayor carga fiscal exigible a los poderosos, a reducir la democracia interna alegando las dificultades que atraviesa el país... Resumen demoledor: "Antes de que los ciudadanos se alejaran de nosotros, nosotros nos alejamos de los ciudadanos". Y justificación a que todos ellos -y singularmente, los ministros- hayan respaldado estas políticas ahora denostadas: "Una lealtad mal entendida".

Y bien, ya tenemos de precandidata al liderazgo de un PSOE manifiestamente renovable a Carme Chacón, con su carga de epígono del zapaterismo y de militante de un partido (PSC) que no es exactamente el PSOE porque así lo han querido ella misma y muchos otros. Como mínimo habrá otro aspirante, denlo por seguro: Alfredo Pérez Rubalcaba, con su carga de haber liderado la derrota más estrepitosa de la moderna historia socialista. La verdad es que ninguno de los dos parece el líder adecuado en este trance.

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