Desde mi córner

Luis Carlos Peris

La Champions y su final esperada

Seguro que el Manchester no será tan cicatero como el Chelsea porque él sí cree que puede ganarle al Barça

DESDE luego no tendrá quejas el Barça ni de sus futbolistas ni del trato que recibe de los árbitros. Todo está acorde con la grandiosidad del club catalán y tampoco puede decirse que haya sido injusta su clasificación para una final más de Champions, la sexta si incluimos en el balance a la extinta Copa de Europa. Ha escrito alguien que Dios escribe derecho con renglones torcidos en explicación de cómo el Barça pasó el fielato de Stamford Bridge y la verdad es que para que ello ocurriese hubieron de concatenarse dos fuerzas casi sobrenaturales, la fe de sus futbolistas y la ceguera de un noruego en el área azulgrana.

Tan cierto lo de los penaltis escamoteados a los de Hiddink como la indesmayable fe de un equipo que, injustamente en inferioridad numérica, supo dar el último hálito de fútbol que le quedaba para encontrar la felicidad. Puede espetarse que sin la ceguera arbitral nada de eso hubiera tenido efecto y es así, pero la generosidad del Barça tenía que recibir el premio de doblegar a la cicatería inglesa. Ni siquiera el Inter de Helenio Herrera especulaba tanto como especuló el Chelsea a favor de querencia y en contra una semana antes. Sacó petróleo tempranero con el golazo de Essien y luego se limitó a liar al Barça en una tupida red, pero no contaba con la ceguera arbitral.

Pero como bien está lo que bien acaba, demos por bueno el tanto de Iniesta y que el Barça afronte la posibilidad de lograr su tercera orejuda. Es la final más pronosticada desde que la competición echó a andar, nada menos que con el Manchester United, los dos mejores equipos del mundo. Nuevamente, como en esta semifinal que resolvió Iniesta, dos filosofías bien distintas a la hora de jugar al fútbol. La imaginación y creatividad, otra vez frente al pragmatismo de un fútbol directo, pero no esperamos a un United tan cicatero como el Chelsea, entre otras cosas porque el United sabe que puede ganarle al Barça y el Chelsea nunca creyó que ello fuese posible.

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