Las dos orillas

José Joaquín León

El Charco de la Pava

DICEN los pregoneros que lo más bonito de las fiestas son las vísperas, o al menos los principios, esa mañana de Domingo de Ramos, esa noche del alumbrado, pero ¿y la semana después? Los días sucesivos a las fiestas de primavera, en otros tiempos, se dedicaban a las tertulias, a recordar el pasado para enmendar el futuro. Ahora también se habla, bla, bla, bla. Pero quien más habla es Rosamar. La delegada de Fiestas Mayores ya sabe que la semana después de la Santa y la semana posterior a la Feria presentará todos los datos habidos y por haber, para que la gente se quede tranquila. ¿Qué sería la semana después sin unos datos concluyentes? No me imagino tanta tristeza.

Los datos de la Feria son diferentes de los de la Semana Santa. Apenas se valoran dos aspectos coincidentes: el índice de ocupación hotelera, que en la Feria fue del 78,9%, y los residuos de basuras, que este año han sido 1.503.903 kilos. Como es lógico y natural, existe general satisfacción municipal por haber superado este año el listón del millón y medio de kilos de basuras, a mayor gloria de Lipasam, con un aumento del 2,9% con respecto al año pasado. Satisfacción justificada, porque en los criterios que se manejan se entiende que más basura equivale a más personas y mayor participación en el real de Los Remedios. No se contempla que también pudiera suceder que haya más guarrería, o más ganas de tirar cosas a la basura.

Pero lo más importante que dijo Rosamar Prieto-Castro es que ve más factible que la Feria se traslade algún día a Tablada, antes que al Charco de la Pava. O dicho de otro modo, que el Charco de la Pava, como su nombre indica, está descartado para acoger una Feria en condiciones. No quedaría bonito poner una Feria de tronío dentro de un charco, aunque sea de la pava, y mucho menos en ese sitio, con tan mala pinta. Además, si algún día se traslada a Tablada se le encontraría una cierta utilidad a Tablada, que esa es otra historia.

El traslado de la Feria es como la ampliación de la carrera oficial de la Semana Santa. Es un bonito tema de conversación para las tertulias de cirios apagaos. Llevamos años, lustros, décadas, debatiendo sobre eso y no se hace nada. ¿Por qué? Porque los inconvenientes superan a las ventajas. Porque se parte de la cantidad, no de la calidad. Porque se trata de dar esperanzas, aunque sean falsas, a quienes sueñan con nuevos palcos o con nuevas casetas, sabiendo que algún día se aburrirán. Porque mientras se habla de esto parece que Sevilla está en constante transformación y progreso.

Por todo ello, el traslado de la Feria al Charco de la Pava es un clásico de las cosas imposibles. En Sevilla sólo podemos creer en lo que vemos aunque no lo vemos; o sea, en las Setas.

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