la esquina

José Aguilar

Chino compra parque de Bomberos

PORQUE era imposible, que si no lo hubiera sido, vaya si el chino compra el parque de Bomberos de Jerez, con todos sus camiones, mangueras, artilugios y bomberos dentro...

Esto no es una fábula sino un caso verídico, como habría contado Gandía, y un signo de los tiempos que corren, de las dificultades que atraviesan los servicios públicos españoles y la invasión asiática. Los bomberos jerezanos sacaron sus camiones autobomba a la calle para protestar porque no cobran su sueldo y los adornaron con diversas leyendas reivindicativas. Como tantos otros colectivos de empleados municipales y autonómicos.

Una de esas leyendas era el clásico Se vende que aludía al desguace de los servicios al que está conduciendo la impotencia de un ayuntamiento asfixiado. Lo que no esperaban los que escribieron el irónico cartel era que alguien se lo tomara al pie de la letra, y eso fue lo que ocurrió a mediodía del jueves. Un ciudadano chino se bajó de un potente Mercedes y comenzó a interesarse por la presunta oferta. Primero preguntó por el precio de los camiones que creía a la venta y a los pocos segundos ya estaba interesado en adquirir el parque entero. La comunicación no fue fluida, porque los bomberos jerezanos no hablan chino y el chino apenas hablaba español, pero se le entendía todo: "Compro, compro, compro" era todo lo que acertaba a repetir, suficiente para certificar la sinceridad de sus intenciones. El jefe de Bomberos tuvo que sacarle del error y explicarle que el Se vende era reivindicativo, no literal.

Lo compran todo. Los chinos, me refiero. Lejos ya los tiempos en los que se conformaban con poner restaurantes de comidas con ingredientes que mejor era ignorar, en los últimos años han diversificado el negocio: a las tiendas de cachivaches han sumado las naves industriales en las que los fabrican o almacenan, los comercios de textil y moda y, en los centros urbanos, prácticamente acaparan las antiguas tiendas del desavío, abiertas a todas horas y todos los días. Sólo los comerciantes chinos incumplen ya el precepto del descanso dominical.

Es frecuente encontrarse por las mejores calles de nuestras ciudades a grupos de chinos observando comercios todavía autóctonos. Primero, desde la acera de enfrente, y luego en su interior, recorriéndolos con detenimiento y calculando sus dimensiones y su utilidad. No para atracarlos ni para adquirir algún producto, sino para comprar el local entero. Son buenos pagadores, cumplen su palabra y no dan la lata. El chino jerezano iba paseando en su Mercedes con otro compatriota, pero quería lo mismo que estos grupos de ojeadores: encontrar alguna ganga y quedársela a bote pronto. No fue posible. El parque de Bomberos de Jerez aún no se vende.

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