Alto y claro

José Antonio Carrizosa

Cien días de poco

J OSÉ Antonio Griñán cumple, precisamente hoy, cien días al frente del Gobierno andaluz, el plazo que la cortesía establece antes de empezar a juzgar una gestión política. No han sido tres meses fáciles. Según todos los expertos, a lo largo de este tiempo la crisis económica ha tocado fondo y lo que ahora interesa saber es cuánto nos vamos a arrastrar por él antes de levantar cabeza. Ha sido la profundidad de la crisis la que ha marcado la llegada de Pepe Griñán -que es como él quiere que se le llame- al sillón que ocupó durante diecinueve años Manuel Chaves. Y será también la crisis lo que marque lo que le queda de legislatura. La puesta en marcha de una política económica incentivadora del empleo debería haber sido, por tanto, la prioridad casi absoluta de la Junta. No lo ha sido. O si lo ha sido los andaluces no nos hemos enterado. En el brillante discurso de investidura con el que enmarcó su programa habló de la educación y el conocimiento como el motor de su acción política para modernizar y hacer más competitiva a Andalucía. Tres meses después se echan de menos medidas concretas en esta dirección, que si se han puesto en marcha no han sido explicadas a la opinión pública. Parece que la actuación del Gobierno ha estado dirigida casi en exclusiva a cerrar la financiación autonómica, con algunas luces y muchas sombras, y a reordenar el mapa financiero andaluz mediante la operación de Unicaja y Cajasur. Ambas cuestiones de importancia primordial y que requerían urgencia y atención, pero que difícilmente se pueden vender, con la que está cayendo, como grandes logros. Posiblemente, el Gobierno está haciendo más de lo que logra trasmitir. El bajo perfil político que presenta, que lo sitúa claramente por debajo de los últimos equipos presididos por Chaves, y la carencia de una estrategia de comunicación adecuada están lastrando la imagen de un Ejecutivo en el que hay personas extraordinariamente preparadas, pero que son mucho más de trabajo en el despacho que de conexión con el ciudadano. Sería injusto decir que Griñán en los cien días transcurridos ha dilapidado el prestigio con el que llegó a la Presidencia. Pero haría bien en aprovechar el descanso agosteño para reflexionar sobre estos temas porque le quedan por delante retos que requieren de mucha y buena política.

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