Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Claro, lo ideal es gustar y... ganar

El Sevilla aburre y ya tiene a mano la segunda plaza; el Betis divierte, pero otra vez está a pique de tribulaciones

TAL como nos olíamos, el partido de los partidos fue monólogo... pero menos. Se dice que las goleadas no se programan sino que surgen y así ha vuelto a ocurrir. La superioridad del Barça fue incuestionable y el Madrid jugó como un equipo menor, pero es que, tal como tiene el panorama y lo llena que está su enfermería, no cabía otra. Fue el plato fuerte de una jornada en la que salieron dos equipos especialmente dichosos de ella, el del monólogo y el Sevilla, el Barça con su triunfo sobre el rival de verdad y una tropa, la de Jiménez, que se ha dado cuenta de que si todos los caminos conducen a Roma la ropa es lo de menos.

Los equipos juegan como entrenan y entrenan como desea su entrenador, ergo suelen ser copias más o menos rigurosas de la filosofía del jefe. Y no se sabe si porque los que llegaron a suplir a los que se fueron no ofrecen el nivel anterior o por designio directo del jefe, lo cierto es que este Sevilla pragmático y con la segunda plaza muy a mano se muestra más a gusto sin balón que con él, mejor a la espera de lo que dicte el rival que proyectando por sí mismo los designios del pleito. Y la grada de Nervión terminará por aceptar este nuevo modelo, pues ya se sabe que un pírrico 1-0 como el infligido al Villarreal se convierte el lunes en un 2-0 y el martes en brillante goleada.

Y esa jornada decimoquinta dejó en la otra acera de la ciudad un sabor agridulce que con el paso de los días se irá agriando hasta que llegue la hora del desquite. El Betis de Chaparro no aburre, pero para que llegue a enamorar ha de lograr que el juego se acompañe del resultado. Y para que el resultado sea bueno hay que tener una virtud obligada, o mucho gol a favor o muy poco en contra. Ninguna de las dos virtudes son atesoradas por este Betis de juego tan bonito como inocuo, de ahí que se vaya alejando del sueño tan pretendido por el bético de vivir, al fin, un año lejos de tribulaciones. El Sevilla aburre y gana; el Betis gusta y pierde. Me quedo con lo primero.

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