Pantalla táctil

Helena Arriaza

El Comando anti-Bertín no funcionó

CUANDO emitía el programa de Bertín Osborne La 1 no tenía rival la noche de los miércoles. La semana pasada programaron en lugar del formato de entrevistas el formato de reportajes Comando Actualidad. La audiencia no llegó ni a los dos millones de espectadores, menos de la mitad de lo que solía conseguir el jerezano. Hasta la serie de Antena 3 Buscando el Norte tuvo más cuota de pantalla. TVE ha reaccionado rápido y ya ha anunciado que pasado mañana estrena la nueva temporada de Masterchef para intentar aproximarse a lo que obtenía con En la tuya o en la mía. Comando actualidad vuelve a un segundo plano. O lo cambiarán de día o lo pondrán en un horario en el que muchos ya dormimos.

Esta reflexión es una crítica hacia nosotros, los espectadores. No podemos quejarnos de que existen pocos programas de televisión destinados al saber o a la cultura. En gran parte somos culpables de que queden relegados. Sálvame, Gran Hermano, series en las que lo que más llama la atención es la belleza de sus protagonistas o Masterchef (que cada vez tiene más de reality show) son programas vistos por bastantes espectadores, todo lo contrario a otros como Comando actualidad. Por tanto es normal que productoras, cadenas y anunciantes apuesten por los formatos que más audiencia tienen. Si algo tiene la televisión de nuestro país, dejando a un lado las cadenas de pago, es que a cualquier hora se pueden encontrar bastantes opciones. Son más las que se corresponden con formatos de entretenimiento y cotilleo, pero aunque sean menos también hay opciones serias, culturales y educativas. Es una pena que por lo general nos interese más una pelea, un cotilleo o una convivencia que los temas que nos afectan a todos en el día a día o temas desconocidos de los que podemos aprender mucho. Por culpa de eso a Comando le ocurre como a otros formatos de su género, aunque este por lo menos tiene la suerte de seguir en antena, algo que algunos agradecemos. Es una suerte contar con un formato que lleva al espectador temas de lo más variados e interesantes. Abarca diferentes ámbitos como economía, empleo, gastronomía, educación o las tradiciones y lo hace de una manera interesante, ofreciendo el punto de vista de ciudadanos con los que el espectador se puede sentir identificado. La labor de documentación es magnífica. Que el equipo del programa recorra todo el país para tratar los temas y la pasión que muestran los reporteros son otros de los puntos a su favor. Al verlo se percibe una agilidad que hace que parezca que es un programa fácil de hacer. Eso es bueno, que parezca sencillo aunque detrás haya un excelente trabajo. La pena es que no todo el mundo es consciente. Documentarse, contactar con quienes van a salir, desplazarse, grabar o editar son algunos de los pasos que tiene que seguir el equipo para elaborar cada programa. Soy partidaria de que hay que consumir de todo en TV, no hay que ser extremista y rechazar por completo unos formatos y ver solo los que son de un género. Pero si optásemos más por los reportajes, por la investigación, la cultura y la educación y no tanto por los cotilleos, las charlas y las entrevistas, hasta nosotros nos indignaríamos menos.

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