Desde el fénix

José Ramón Del Río

Coñazo

LA palabra del título está hoy admitida en el Diccionario de la Lengua. Por tanto, no se trata de una "palabrota", si bien el significado que le reconoce la Academia no es el aumentativo del órgano sexual femenino, sino el que coloquialmente se usa, para designar a una "persona o cosa latosa o insoportable". No obstante no guardar la palabra relación con las mujeres, las feministas, siempre tan susceptibles, se han quejado de que algo propio de las mujeres tenga una connotación peyorativa. Olvidan que "carajazo" (si ustedes me permiten que lo escriba, porque la palabra aún no ha recibido la absolución de la Academia) tampoco hace alusión al órgano sexual masculino, sino a un golpe o caída de consideración y, sin embargo, los hombres no nos quejamos.

La palabra vuelve a su significado clásico gracias a la Diputación de Cádiz. Porque la Diputación ha adquirido obras en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO) por un total de 25.000 euros. Se preguntarán los lectores que hayan tenido ocasión de leer la reseña que se publicó en los diarios del Grupo Joly y, por tanto, visualizar las obras adquiridas, que es lo que ha inducido al organismo provincial a realizar esta inversión. Yo no lo sé; pueden ustedes preguntárselo al "comité de expertos" que se encargó de llevar a cabo las compras. Estas son unas fotografías enmarcadas. La más llamativa es de Foncuberta y retrata en primerísimo plano los muslos abiertos de una mujer mostrando su sexo en el que destaca la abundante mata de vello púbico. Otra de las obras adquiridas es una serie de cuatro fotografías en blanco y negro de una mujer fumando.

Esto de las Diputaciones acudiendo a ferias para adquirir obras de arte me llama la atención y por deformación de jurista busco en la Ley, y allí leo que tienen que prestar servicio a los municipios de menos de 20.000 habitantes, ayudándoles en necesidades tan primarias como son el alumbrado, la limpieza, la pavimentación, agua potable, alcantarillado, parques, biblioteca, mercado, control de alimentos... Seguro que todos los pueblos de la provincia de Cádiz, con ese número de habitantes tienen al día esos servicios. Si no fuere así, no se comprende cómo se gasta el dinero público en fotos de una fumadora, cuando las autoridades sanitarias dicen que fumar perjudica la salud. Lo de la foto de Foncuberta es otro cantar. Como la Diputación de Cádiz hace algunas cosas bien, y en Navidad procura que las monjas de clausura vendan sus dulces, prestándoles su palacio para la exposición y venta bajo el lema ¡Qué rico, Dios mío!, sería deseable que, al menos durante la exposición, retiren del claustro el cuadro de la "fotazo", que nos ha costado trece mil euros.

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