Editorial

Condenada y vejada

LA tonadillera Isabel Pantoja fue condenada ayer por la Audiencia de Málaga a dos años de prisión por un delito de blanqueo de capitales cometido mientras era pareja sentimental del ex alcalde de Marbella Julián Muñoz, también condenado a cuatro años por el blanqueo y dos años y medio más por cohecho. La ex esposa de Muñoz, Maite Zaldívar, y su hermano han recibido igualmente penas de más de tres años por lavar el dinero ilícitamente obtenido por el antiguo regidor marbellí. La cantante sevillana, que ha de hacer frente a una multa de 1,1 millones de euros, no tendrá que ingresar en la cárcel, mientras que Muñoz ya fue conducido directamente a prisión por considerar el tribunal que en su caso existe riesgo de fuga y por reiteración delictiva, ya que ha sido condenado ya por otro caso de corrupción y aún tiene pendientes otros juicios. Todas las defensas han anunciado que recurrirán el fallo los próximos días. La sección segunda de la Audiencia malagueña estima probado que Julián Muñoz, al conocer a la tonadillera y mantener una relación íntima con ella, abandonó otras fórmulas para introducir en el circuito económico legal fondos de origen opaco, producto de sus comisiones y negocios gestados al frente del Ayuntamiento de Marbella, y optó por servirse de "las actividades empresariales, profesionales y de la estructura societaria de su nueva pareja, Isabel Pantoja Martín". Es más, sostiene que la tonadillera "conocía" que el dinero "procedía de las actividades delictivas" y pese a ello se prestó a darle "cobertura" para "ocultar los bienes" adquiridos con esos fondos. El caso de Pantoja-Muñoz fue un apartado especial de la operación Malaya que destapó la corrupción municipal marbellí en la etapa de Jesús Gil y su heredero, el ex camarero Julián Muñoz, cobrando relevancia mediática por su condición de personajes de la crónica rosa y su participación en numerosos programas de la televisión basura. Después de asistir a la lectura de la sentencia, Isabel Pantoja fue agredida verbal y hasta físicamente por una chusma congregada a las puertas del tribunal, que vejaron a la artista con insultos y abucheos, llegando algunos a tirarle del pelo y provocando su desmayo. Ninguna persona condenada por la Justicia en primera instancia, ni siquiera con condena firme, merece ser tratada como este grupo trató ayer a Isabel Pantoja, víctima de un cordón de seguridad insuficiente o mal organizado y de los bajos instintos del populacho. La tonadillera verá ratificada o rectificada su sentencia en la única instancia admisible, la de la Administración de Justicia. Todo este circo de resentimiento y humillación del famoso sobra en una sociedad civilizada.

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