A La Carrera / Jorge / Bezares

La Constitución y 'todo eso'

CON el Congreso de los Diputados en obras -puntales estratégicos contra las protestas ciudadanas que inundan un día sí y otro también la capital del Reino-, el Día de la Constitución se celebrará en el Senado, que es una cosa menor a efectos del impacto mediático de incidentes contra las instituciones del Estado y todo eso, que diría Salinger. Los presidentes de ambas cámaras, por primera vez desde 1978, tomarán conjuntamente la palabra. Está por ver si Jesús Posada y Pío García Escudero optarán por la línea Wert-Montoro-Fernández Díaz, que consiste básicamente en echarle gasolina al problema catalán para mayor gloria de ERC, o seguirán los consejos de la mayoría de dirigentes de la Transición: diálogo, consenso y pacto para sacar a España de la grave crisis económica, social e institucional. Habrá que esperar hasta hoy al mediodía. Pero lo normal es que saquen su perfil más institucional, con algún toque a la disparatada deriva soberanista de Artur Mas, que, como estaba cantado, no participará en este acto conmemorativo por pura desafección a la rojigualda.

¿Se referirá alguno de estos dos próceres del Estado a las reformas constitucionales que se reclaman mayoritariamente desde la oposición para apuntalar la Carta Magna? Después de que la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, dijera recientemente que el texto no había que manosearlo, difícilmente lo harán. Quizás Posada, un hombre más imbuido por los principios que marcaron la Transición (es un ucedo) y sin grandes ambiciones políticas -más allá de fumarse un buen puro- tras haber sido también gobernador civil, presidente de una comunidad autónoma y ministro, se atreva por su cuenta y riesgo a abrir alguna chirriante puerta en esta dirección. Porque pocos dudan ya que este país, que disfruta del periodo democrático más largo de su historia, necesita hacer pasar por el taller de reparaciones, parafraseando al Rey, a su primera ley para cambiarla pero también para seguir siendo, tal como reza en su artículo 1, un Estado social y democrático de Derecho que "propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político". Uno de los atentados más flagrantes contra este principio constitucional, que debe continuar inamovible, es lo que esconde la aventura mercantil-soberanista de CiU, más allá a de representar un atentado contra la unidad de España y todo eso.

Pero también tiene el mismo rango de irresponsabilidad el desmantelamiento sin complejos de la sanidad pública del PP en Madrid. O las nuevas tasas judiciales que ha impuesto Alberto Ruiz-Gallardón. O la recentralización educativa de José Ignacio Wert. Los populares, con la crisis como excusa, no pueden seguir imponiendo muchas de sus reformas a golpe de decreto-ley, mayoría parlamentaria y tiro porque me toca. Su furor reformista por tierra, mar y aire debe pasarlo por la sociedad en general, con la que está obligada a dialogar, para alcanzar grandes pactos de Estado. Al final de este camino democrático, estará ineluctablemente esa reforma constitucional para que evitar, precisamente, que nadie manosee el Estado social y democrático de Derecho y para salvar así a España con los españoles dentro, claro.

de San Jerónimo

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