Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Control y vista son las armas

Tener la pelota y no distraerse ni un segundo, vía principal para que nos juguemos los cuartos... y ganemos

LLEGÓ el gran día, el día de jugarnos los cuartos una vez más. La historia de la selección española tiene como hilo conductor la heroica de jugarse inveteradamente los cuartos, los cuartos de final, por cierto. Un nuevo Día D en nuestras vidas de aficionados al fútbol este primer domingo del verano que nos traslada a la señorial Viena para darnos de cara con Italia en la intentona de pegarle un regate a ese destino que nos fija como meta los cuartos de final en los grandes eventos de cada dos años. Estadio Ernst Happel, la España jugona en un rincón y la pragmática Italia en el otro, a quien Dios se la dé, que San Pedro se la bendiga.

Escribo estas líneas bajo el síndrome de la pasión turca, de esa fuerza que abate todo lo abatible a base de fe y grandes dosis de vísceras de todo tipo. Tremendo el comportamiento de estos otomanos, formidable su coraje para superar en un espacio ínfimo de tiempo los obstáculos más complicados. Y bajo esa sensación de que no hay nada imposible afrontamos la cita con Italia. España está en condiciones de darle un corte de mangas a la historia y hora es de que así sea, pues las condiciones son las idóneas para que la squadra azzurra incline la cerviz de una puñetera vez ante nuestro paso, para que de una vez nos juguemos los cuartos... y los ganemos.

Recelo del optimismo que generaron las bajas de Pirlo y de Gattuso. Los que jueguen no serán unos donnadie, sino futbolistas de élite en un fútbol tan competitivo como el transalpino. Es, creo, este partido como una final anticipada en el que pleiteará el toque con la praxis y también creo que la vía más apropiada para seguir soñando es tener la pelota y no meterse el dedo en la nariz, controlar el juego y no caer en distracción alguna porque los italianos son maestros en aprovecharse de las debilidades ajenas. De nuevo nos llega la ocasión de pegarle un regate al destino y de darle un viraje a la historia. España-Italia, no va más, el frasco de las sales, por favor.

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