La Salud es lo que importa

Dr. Bartolomé Beltrán

Convivir con los problemas capilares

PERDEMOS entre setenta y cien pelos al día de una manera natural. El problema viene cuando esta pérdida es patológica y el cuero cabelludo no regenera el pelo que se ha caído. Coloquialmente se utilizan los términos alopecia y calvicie como sinónimos, aunque los dermatólogos llaman alopecia a cualquier caída de pelo patológica y calvicie a la alopecia androgenética del varón o de patrón femenino en la mujer. Hay muchos tipos de alopecia y de muy diferentes causas. En general los expertos las dividen en dos grandes grupos, las cicatriciales y las no cicatriciales. En el primer grupo existe un daño, malformación o destrucción de las zonas del pelo que se encuentran implicadas en la regeneración del folículo piloso. La propia destrucción convierte a esta alopecia en irreversible. En alopecias no cicatriciales como la calvicie (alopecia androgenética), la alopecia areata, la alopecia sideropénica o el efluvio en anagen, no se destruye el folículo piloso, aunque se den una serie de cambios funcionales que hacen que desaparezca temporalmente el cabello.

Recientemente hablé con la doctora Aurora Guerra Tapia, Jefa del Servicio de Dermatología del Hospital 12 de Octubre y Profesora Titular de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología de la UCM, y me contó que haciendo una exploración física del pelo se pueden conocer muchas características que ayudan a saber si el cabello está enfermo. Por ejemplo, me dijo, "la densidad de folículos se valora mediante el signo de Jaquet, que demuestra que cuando no existen folículos pilosos el plegado de la piel, al pellizcarla, es fácil. Lo que no ocurre si está lleno de folículos".

Cada uno de los datos obtenidos mediante la inspección y la palpación del pelo sugiere posibles enfermedades. Según me detalló la doctora Guerra, "las canas muy precoces pueden ser signo de alteración del tiroides, vitíligo, anemia perniciosa o síndrome de envejecimiento prematuro. La falta de brillo acompaña a la celiaquía sin tratamiento o a la mala absorción intestinal adquirida por cirugías previas. Tener poca densidad puede ser signo de hipotricosis congénita o del síndrome del anágeno suelto. Y una detención del crecimiento se produce en alteraciones metabólicas o carenciales, como la anorexia nerviosa, o en alteraciones psíquicas".

Gracias a la prueba del Tricograma "se pueden identificar los bulbos normales o distróficos, y la fase evolutiva en la que se encuentran, determinando la relación anagen/telogen". Es útil para valorar la evolución después de un tratamiento. Por otro lado, el Fototricograma "consiste en la comparación mediante fotografías de una zona de cuero cabelludo inmediatamente después de ser afeitada, y unos días más tarde, observando el crecimiento de los pelos y determinando así la proporción entre la fase anagen y telogen".

Una técnica de gran interés es la biopsia, que "ayuda al conocimiento del estado de los folículos pilosebáceos, tanto en cortes transversales como longitudinales de la piel, y al diagnóstico de alteraciones del cuero cabelludo. Sin embargo, por ser una técnica agresiva que deja una cicatriz indeleble, sólo se utiliza cuando no se puede tener suficiente información por las restantes técnicas de exploración".

Pero algo que deben tener claro, sean cuales sean las características de su cabello, es que lavarse mucho la cabeza no produce alopecia. Es un mito sin fundamento. Seguro.

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