Editorial

Corredores ferroviarios, gran deuda del Gobierno

PESE a que es vital para la economía del sur, la culminación de los dos grandes corredores ferroviarios europeos, el Atlántico y el Mediterráneo, sigue siendo una de las asignaturas pendientes que tiene el Gobierno central con Andalucía. Aunque ambos corredores deben confluir en el puerto de Algeciras, el de mayor tráfico de España, los Presupuestos Generales del Estado marginan sistemáticamente las obras en los tramos andaluces para, a cambio, beneficiar el desarrollo de esta infraestructura en Cataluña y Valencia. El Ejecutivo de Madrid parece ignorar de una manera incomprensible el potencial logístico y estratégico de Andalucía, orilla europea del Estrecho de Gibraltar y, por tanto, puerta entre el Mediterráneo y el Atlántico. También parece ningunear la red de puertos andaluces, muy en concreto el de Algeciras, de evidente importancia mundial. El que Madrid haga oídos sordos a esta reivindicación histórica de Andalucía es, sencillamente, intolerable.

Empecemos por el Corredor Mediterráneo. Pese a que el Gobierno ya ha gastado 45.000 millones en el desarrollo de esta infraestructura ferroviaria en Cataluña y Valencia, en Andalucía hemos tenido que ver cómo las obras, en su rama litoral, se han quedado paradas en Almería. Respecto al Corredor Atlántico, es inconcebible cómo el tramo entre Algeciras y Bobadilla sigue presentando características casi decimonónicas, lo que provoca un auténtico cuello de botella para las mercancías provenientes o con destino a Algeciras. Hemos puesto sólo dos ejemplos, pero podríamos hablar de otros tratos, como el corredor entre Bobadilla, Córdoba y Linares, que necesitan intervenciones urgentes.

Los corredores del Mediterráneo y Atlántico son fundamentales para la economía andaluza y para el desarrollo de su enorme potencial portuario. Toda dilación, toda marginación en los presupuestos del Estado, es un golpe bajo a las expectativas de desarrollo y creación de empleo de nuestra comunidad autonómica. Por eso, apoyamos las palabras del consejero de Fomento y Vivienda, Felipe López, cuando, aprovechando una reunión en Antequera de las Cámaras de Comercio, ha exigido que se acabe, de una vez por todas, con esta incomprensible marginación, muchas veces hija de las presiones de nacionalismos periféricos que, precisamente, no son muy leales con el Estado.

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