La esquina

josé / aguilar

Cortafuegos en la Casa Real

ES de imaginar lo que el Rey de España le habrá contestado a su yerno ex favorito cuando le comunicó su decisión de irse a trabajar a Qatar en el equipo de su amigo Valero Rivera que va a ser nombrado seleccionador nacional de balonmano de ese país del Golfo (Pérsico): "Ya estás tardando, Iñaki".

La infanta Cristina y sus cuatro hijos permanecerán en España al menos hasta que finalice el curso escolar, y para entonces la hija menor del Monarca ya sabrá si sigue imputada en el caso Nóos o la Audiencia de Mallorca la exonera aceptando el recurso del fiscal. Urdangarín, por su parte, pone tierra de por medio. Su situación judicial no mejora, pero yéndose a Qatar dejará, al menos, de catar los sinsabores de verse escrutado a cada instante por la opinión pública y ser seguido a todas partes por cámaras que renuevan las imágenes de su humillación y plumillas que relatan su perpetuo silencio triste.

La noticia coincide en el tiempo con otro cortafuego levantado por la Familia Real para frenar el deterioro de la institución monárquica. Al amparo de la Ley de Transparencia que prepara el Gobierno, todos los contratos, gastos en viajes y seguridad, mantenimiento de La Zarzuela y uso de vehículos oficiales serán de dominio público, y la Casa del Rey asumirá un estatus jurídico semejante al del Congreso, sometido a la auditoría de un interventor. El PSOE, cuya alma republicana ha rebrotado con las incidencias de los últimos tiempos, ha pedido que también se haga público el patrimonio privado de los miembros de la Familia, procedan de herencias o de cualesquiera otros orígenes y actividades.

Lo del deterioro no es elucubración. Al mismo tiempo que en una lista de casi cuarenta instituciones, personajes y colectivos los encuestados en el barómetro de El País colocan a los políticos como el grupo social peor valorado (6% aprueban su actuación y 93% la desaprueban) y que los dos grandes partidos apenas suman los votos de la mitad del electorado, la nota del Rey es negativa por vez primera (está por debajo hasta de los inspectores de Hacienda), especialmente entre los votantes socialistas y los jóvenes. Mientras, el Príncipe de Asturias es mayoritariamente respaldado, incluso en esos dos colectivos menos proclives a la Monarquía.

Son datos que sugieren que la hipótesis de la abdicación ha dejado de ser una extravagancia. Ha llegado para quedarse en la agenda política una temporada.

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