desde el fénix

José Ramón Del Río

Cuando las Cortes de Cádiz

ESTE es el título de la obra de teatro que escribió José María Pemán y que se estrenó en Cádiz en septiembre de 1934. La obra tiene tres actos, además de un prólogo y de un epílogo, y actúan hasta 35 personajes. En ella se hace una proclama de las ansias de independencia del pueblo español, amenazada, como escribiría el propio Pemán "…un día, por abajo, por el fatalismo musulmán, y otro día por arriba, por el racionalismo de la Reforma o de la Enciclopedia". Su principal personaje es Lola la Piconera, cantante de un colmado, a la que enamora el afrancesado Acuña, para conseguir que lleve un mensaje con el que se facilitaría el acceso del ejército francés al asediado Cádiz. Descubierta por la guardia francesa, es fusilada.

Estrenada en Cádiz, llevaron la obra en su repertorio -como recuerda Antonio Llaves, en el artículo que publicó en Diario de Cádiz- las compañías de Calvo y Díaz de Mendoza. Tarsila Criado y María Guerrero hicieron el papel de Lola la Piconera. Después, en 1958 y bajo la dirección del propio Pemán, un grupo de aficionados -de los que aún viven, el mentado Llaves y Josechu Isasi-, representaron la obra en el Teatro Falla de Cádiz, en el de las Cortes de San Fernando, en el Villamarta de Jerez y en el Lope de Vega de Sevilla. Se representó también en Madrid en 1970.

Ciertamente que la obra no es una exaltación de la Constitución de 1812, aunque tampoco la denosta. Porque lo que en ella se refleja es la sociedad que existía en ese tiempo, dividida en los absolutistas, partidarios de Fernando VII; los jovellanistas, ilustrados, que querían reformas pero no la revolución, y los liberales, que deseaban las reformas inspiradas en la revolución francesa. Y como dije antes, hay que interpretar la obra en clave de los afanes de independencia del pueblo español que, como dice un personaje de la obra, "aquí yace una ciudad/ que de fervor encendida/ prefirió perder la vida a perder la libertad". Sorprende que en el calendario de actos programados para 2012 no figure la representación de esta obra, escrita por un gaditano. Su escenificación por una compañía de teatro profesional puede suponer un gasto considerable, pero no si se representa, de nuevo, por aficionados, aunque sea en versión reducida. Yo me ofrezco para un papel, y seguro que muchos otros gaditanos y andaluces se sumarían al ofrecimiento. Cuando se pretende obviar el nombre de Cádiz en la conmemoración de la Constitución de 1812, con la representación de la obra se recordará que las Cortes se celebraron en Cádiz. Hay quien quiere que se le llame Pepe, pero estoy seguro que a la Constitución le gusta más que la llamen de Cádiz, que no La Pepa.

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