Visto y oído

Antonio / Sempere

Cotos

ALGUIEN debería poner coto a la deriva en los informativos de Telecinco. Alguien con capacidad de influencia debería tomar cartas en el asunto. Y frenar. No es de recibo que un servicio público, y una cadena de televisión en abierto lo es, se aleje tantísimo de la ética y hasta de la estética. No es de recibo que a esa longaniza de sucesos putrefactos se les denomine información.

Miedo, pederastia, menores, agresor, drogas, prostitutas, delincuentes, parricida, peligro, agresiones, violaciones, linchamiento, son palabras corrientes y molientes en el vocabulario cotidiano de la escaleta que lee cada noche Pedro Piqueras como si nada.

Por si tuviésemos poco a esas se ha añadido esta semana el término 'bulla', no en sentido 'semanasantero'. Bulla es la que se ha formado a las puertas de los juzgados sevillanos para jalear a los presuntos implicados en la muerte de Marta. Cuántas veces escuchamos la palabra 'hijos de puta' en los informativos de Tele 5. A la décima dejé de contar.

También vimos de nuevo las imágenes de ese energúmeno que golpeó en el metro a una pasajera adolescente inmigrante. Los de Tele 5 explicaron que los medios españoles llegaron a mostrar estas imágenes doscientas veces cuando tuvieron lugar los sucesos.

No digo que sea la única cadena culpable. Pero por algún sitio habrá que empezar. El batiburrillo que se han montado al entremezclar los contenidos de sus magazines con los de los informativos está superando todo lo superable. Y hay un problema. Empieza a ser peligroso. Al final del informativo aludido, Telecinco explicó cómo los ingresos publicitarios de Antena 3 y Cuatro habían caído también peligrosamente. No añadió que ellos, con su espectáculo a cuestas, con su morbo, lo llevaban mejor. Pero que cada cual saque sus conclusiones.

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