La tribuna económica

Gumersindo / Ruiz

Crédito para la pyme

HAY un problema evidente de falta de liquidez y financiación para las pequeñas y medianas empresas; mientras las empresas grandes están sorteando la situación mediante emisiones directas de deuda, que tienen buena acogida por el diferencial que ofrecen respecto a los bajos tipos actuales, a las pymes se les acumulan los problemas y a la reducción en las ventas se añaden los retrasos en los pagos de clientes, públicos y privados, falta de crédito de proveedores y, sobre todo, de la fuente principal que habían tenido hasta ahora que era el crédito bancario.

Con los últimos datos disponibles de este verano, aunque la financiación sigue creciendo, año a año, a un 5,4%, esta cifra media se da por un crecimiento del 35% de la financiación a las administraciones públicas, mientras que el de las empresas se limita a un 2,4%, en una caída fortísima desde un 7% a principios de año; y el crecimiento de la financiación a los hogares es prácticamente nulo. Estamos hablando de todas las empresas y de financiación de todo tipo; si se considera solamente la bancaria, el crecimiento sería cercano a cero.

El Fondo Monetario Internacional señala que los bancos de la zona del euro van a reducir su capacidad de prestar en 2009 en casi un 5% y un 2,5% en 2010, por las dotaciones por morosidad y menor valor contable de sus activos; sin embargo, los bancos, sobre todo los que tengan diversificación internacional, pueden mantener sus ganancias por comisiones, operaciones en los mercados de capitales, deuda, acciones y refinanciaciones, y comprar, como están haciendo, deuda para disminuir el peso de los préstamos en sus carteras. El resultado es que la actividad crediticia puede reducirse y sustituirse por otras operaciones.

En Europa el Banco Central Europeo ha garantizado la liquidez, pero no ha conseguido que el dinero abundante y barato haya llegado a las pymes; igual ocurrió con nuestro Fondo de Adquisición de Activos Financieros, que salió hace un año, sin éxito, para favorecer el crédito. Todo esto contrasta con el comportamiento que ha tenido el crédito en algunos países; en China los bancos, con influencia estatal, han aumentado el crédito a la economía en un 164% desde principios de año, para que no faltara liquidez ni a las empresas exportadoras, ni a las que producen para el consumo interno. Esto ha facilitado la continuidad empresarial y que la morosidad sea baja, al disponer las empresas de financiación para poder realizar su actividad habitual, salvando las dificultades iniciales de la crisis.

Quizás sería necesario un esfuerzo para estimular directamente el crédito a las pymes mediante una colaboración del estado con las entidades financieras, que diera un mayor protagonismo, temporal, al Instituto de Crédito Oficial. El Instituto debería contar con una red de oficinas propias, que podrían ser cedidas por bancos y cajas, al igual que el personal correspondiente, para llevar directamente las líneas de crédito y liquidez a las pequeñas y medianas empresas que lo necesitan, urgentemente, para sobrevivir. Es algo excepcional que seguramente levantará polémica, pero la situación es grave y requiere actuaciones que mantengan la actividad empresarial y generen confianza.

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