La salud es lo que importa

Dr. Bartolomé Beltrán

Crisis de asma

LOS autores Eduardo Calvo, Javier Contreras, M. Fernández-Benítez, Fernando Gómez, A. López Viña, S. Mostaza, V. Plaza, J.A. Quintano, S. Quirce, R. Soler y J.R. Villa han redactado para los pacientes la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA). Traigo el texto en beneficio de los farmacéuticos, únicos sanitarios a pie de calle. Ante una crisis hay que iniciar el tratamiento lo antes posible, sin esperar a ver si se pasa sola. Existen tres tipos de crisis de asma: leves, moderadas y graves. En las leves, las molestias son poco in­tensas, pueden aparecer con las actividades de la vida diaria, pero no impiden realizarlas. Se produce una pequeña caída u obstrucción de la función pulmonar. En las moderadas, las molestias son más intensas e impiden realizar algunas actividades habituales, incluso pueden aparecer sin hacer nada, sobre todo por la noche. En las graves, las molestias aparecen en reposo, incluso impiden hablar con normalidad. La caída u obstrucción de la función pulmonar es todavía mayor. Ocasionalmente son tan graves que hacen que los labios se pongan azules y, en las peores, se puede perder el conocimiento.

En las Crisis leves su tratamiento empezará en casa tomando la medicación de alivio como un broncodilatador de acción rápida, e iniciando el plan de autotratamiento que normalmente será aumentar la dosis de los glucocorticoides inhalados. Cuando se compruebe mejoría de las molestias y de la función pulmonar, no serán necesarias otras medidas. Las personas que no tienen un plan para actuar en estos casos y las que no responden al tratamiento inicial, debe­rán acudir a su Centro de Atención Primaria o a un Servicio de Urgencias. El tratamiento será inicialmente el mismo, broncodilatadores de acción rápida, repetido cada 20 minutos. Cuando la respuesta es buena, desaparecen las molestias y la función pulmonar mejora bastante, se irá para casa con un tratamiento que puede incluir glucocorticoides orales, como cortisona, durante unos días. Cuando la respuesta no es buena, persisten las molestias o no mejora la función pulmonar, se enviará al Servicio de Urgencias de un hospital, como si fuese una crisis moderada.

Para las Crisis moderadas se debe iniciar el tratamiento donde se esté con un broncodilatador de alivio, con cuatro inhalaciones seguidas, preferiblemente con una cámara de inhalación. Cuando la respuesta sea buena y se disponga de un plan de autotratamiento para actuar en estos casos, se seguirá en su domicilio. En los casos en los que la respuesta no sea buena o no se disponga de un plan de autotratamiento, deberán acudir a un Servicio de Urgencias hospitalario. El tratamiento será el mismo que en las crisis graves.

Y durante las Crisis graves se debe acudir a un hospital pero, al mismo tiempo, hay que iniciar el tratamiento tomando un broncodilatador de alivio con cuatro inhalaciones seguidas, preferiblemente con una cámara de inhalación y repitiéndolo cada 20 minutos y, cuando la crisis es muy grave, algunos pacientes tomarán una dosis de cortisona oral que tendrán indicado en su plan de autotratamiento.

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