la tribuna económica

Gumersindo / Ruiz /

Crisis de empleo y distribución salarial

TAMBIÉN podría haber titulado este artículo: El paro, patología de la crisis, porque la crisis tiene su principal manifestación en el paro y muchas familias se preguntan dónde están los trabajos para sustituir a los que se pierden, temen que la recuperación de la economía no venga acompañada de empleo, y menos con una remuneración razonable.

La Encuesta trimestral de Población Activa (EPA) no ha hecho sino poner cifras a la realidad que vemos cada día. Cuatro aspectos son destacables. El primero, la ocupación desciende en unas 97.000 personas, de las que 56.000 son de la construcción, 49.400 por menor empleo público, y 47.600 por privado; 58.400 son de Andalucía. El segundo, que el número de trabajadores por cuenta propia se incrementa en 65.000, la mayoría independientes sin asalariados. Tercero, el paro crece en 85.000 personas, de los que más de 60.000 son de Andalucía. Y cuarto, la población activa (ocupada y en paro) disminuye en 12.000 personas.

Siguiendo estos cuatro puntos, un compromiso público real con el empleo tendría que concretarse, al menos, en otras cuatro líneas. Primero, en abordar de una vez el problema de la construcción, que con una tozudez irresponsable se espera que se ajuste y se resuelva sola. Las palabras del presidente Obama sobre España, que oí en Bloomberg, no eran como se ha dicho una crítica a nuestro país, sino una comparación de cómo el mismo problema se había atacado desde su inicio en Estados Unidos, tanto por el gobierno como por el propio banco central, mientras en España se había dejado caer, con las consecuencias que estamos viendo.

En segundo lugar, ¿tienen los gobiernos central, autónomos, locales, un sistema de valoración de cómo obstaculizan el trabajo por cuenta propia?, ¿se miden los plazos de los trámites burocráticos, sus costes, el desgaste que implican para los aspirantes a pequeños empresarios?, ¿hay objetivos al respecto?

Tercero, los contratos indefinidos caen en 179.400 personas, y los temporales apenas llegan a 15.000, avalando la idea de que la reforma laboral no tiene sentido en una economía que no crea empleo; la necesidad hace que se sigan incorporando nuevas personas, buscando algún trabajo que compense la pérdida de empleo en la unidad familiar, por lo que cualquier trabajo que se conserve sirve para revertir esta tendencia.

De gran interés es el documento elaborado por el Banco de España sobre la dispersión salarial, donde se insiste en que nuestro mercado de trabajo viene determinado por el sector inmobiliario. En la época de fuerte crecimiento de la construcción aumentó la demanda y oferta de mano de obra, y estos salarios de baja cualificación subieron, con lo que hubo un cierto estrechamiento entre los salarios más altos y más bajos. Sin embargo, la crisis afecta ahora a las clases medias (las bajas ya tenían salarios muy bajos) y se abren de nuevo diferencias salariales. Si la conclusión es que salarios y paro obedecen "a la peculiar estructura de la producción en España", ¿qué justificación hay para agravar el problema despidiendo ahora a personas en el sector público, que prestan servicios asistenciales, sanitarios o educativos?

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