La tribuna

Jaime Valdivieso Bustamante

Crisis: una solución heterodoxa

LA solución que aquí se propone puede parecer políticamente incorrecta, pero se apoya en dos principios de sentido común: análisis objetivo de las causas y conveniencia de actuar sobre ellas. Esta crisis es tan grave que llegará a ser la peor (para Solbes, la más compleja) jamás conocida a menos que se tomen medidas urgentes, realistas y efectivas. Para esto es necesario entender las causas, pero los responsables y sus críticos, por motivos incalificables, se dedican a marear la perdiz proponiendo unos parches -estériles en el mejor de las casos- agravantes generalmente.

Sabemos que las principales causas son los grandes aumentos del precio del crudo, del crédito y de la inflación, y que estos tres factores provocan un encadenamiento de consecuencias indeseables: encarecimiento de bienes y servicios, disminución del poder adquisitivo, reducción de la actividad industrial, aumento del paro, desconfianza, caída de las bolsas, etc. Para complicar más el panorama, estas causas y efectos se influyen entre sí de modo que unas agravan las consecuencias de otras hasta el punto de confundir a los responsables económicos, que no logran dar con la tecla apropiada.

Por ejemplo, el Banco Central Europeo (BCE), responsable de mantener estable el poder adquisitivo del euro, había fijado en el año 2000 en 2,5% el crecimiento anual del volumen de dinero circulante (M3), pero ignorando su propia barrera llegaron a superar el 12% en 2007. Al ver que se producía inflación, decidieron reducir el exceso de liquidez subiendo los tipos de interés, encareciendo así las hipotecas, lo cual frenó la industria de la construcción y todo el tejido industrial y una caída generalizada de la actividad económica, el PIB,.

Lamentablemente, el alza de los tipos, con las desastrosas consecuencias por la caída del PIB, no consigue controlar la inflación que está en gran medida afectada por un factor exógeno: el creciente precio del crudo. La Reserva Federal (Fed) de EEUU, que cometió los mismos errores que el BCE al bajar demasiado rápidamente los tipos para fomentar el crecimiento económico sin dar tiempo a consolidar un ritmo de desarrollo estable, también sobrerreaccionó subiendo sus tipos al notar signos de inflación con las mismas consecuencias. Pero ambos bancos centrales ahora han optado por vías divergentes. Mientras la Fed ha vuelto a bajar sus tipos para evitar la recesión, el BCE los ha seguido subiendo dando así preferencia al control inflacionario a expensas de acentuar el efecto menguante del PIB.

Teniendo en cuenta que los principales desencadenantes de esta crisis han sido los rápidos aumentos del precio energético y del crédito, ¿podemos resolver el problema controlando esas variables? Es probable que al disminuir la demanda por el menor ritmo económico y con algún futuro arreglo en Iraq o Irán aumente la oferta, todo lo cual puede producir momentáneamente una bajada del crudo, pero quienes han saboreado los precios actuales no tardarán en acordar nuevas subidas. Por tanto, debemos buscar soluciones a nuestro alcance.

Las primeras medidas a corto plazo deben orientarse a reducir el precio de la energía mediante las únicas variables disponibles: A) Reduciendo sus impuestos, incluso eliminándolos si llega el caso. Del precio que pagamos dos tercios son impuestos y el IVA se aplica al conjunto, de modo que se grava el hecho de pagar impuestos. En nuestro caso, es la UE quien puede autorizar esto, pero no lo hará mientras no lo exijan sus miembros, que además deberían presionar para que (B) el BCE empiece a bajar sus tipos contribuyendo así a aliviar la factura energética y a parar la caída del PIB. Y a largo plazo habrá que reducir la dependencia del crudo montando tantas centrales nucleares como requiera el sostenimiento del desarrollo económico, dando preferencia eso sí, a energías limpias. Pero hay que comenzar ya, montar una central nuclear ¡tarda unos doce años!

El problema de la energía nuclear es a largo plazo la eliminación de residuos. Pero quemar fósiles presenta problemas inmediatos: crea el efecto invernadero y es mucho más caro (en el año 2000 el costo por kwh de energía fósil era igual que nuclear y mientras éste permanece estable aquél ha crecido +700%). Además, según bajan las reservas, la extracción de crudo se va encareciendo, por lo que tarde o temprano habrá que instalar centrales nucleares mientras no haya fuentes alternativas con la potencia requerida.

Estamos lejos del consenso para estas medidas. Zapatero se dice contrario a la energía nuclear; para Solbes, modificar el IVA de los combustibles "fomentaría el consumo" y el ministro de Industria consideró "una buena noticia" la caída de ventas de combustibles, ya que gracias a eso "España ahora es más rica". No entienden que se trata de evitar que el PIB siga cayendo hasta el punto que dentro de nada estaremos en una gravísima recesión. Pero los parados vivirán en un país cada día más rico.

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