La ciudad y los días

carlos / colón

Cristales rotos en las redes

LAS alimañas humanas, más dañinas que las animales por la racionalidad de su maldad, necesitaban antes un flautista de Hamelín que las sacara de sus madrigueras, las uniera y las hiciera desfilar arrasando cuanto encontraran a su paso. Ahora ya no necesitan al flautista para sacar el hocico -de momento sólo el hocico- porque tienen las redes sociales para decir lo que piensan y mostrarse como son, emboscadas en el anonimato. Son cobardes. No por tratarse sólo de palabras -insultos, celebración del exterminio, apología del nazismo y otras aberraciones delictivas- son menos peligrosas. Las alimañas antisemitas preexisten siempre al Hitler que las aglutina. Las circunstancias históricas no convierten a nadie en racista y violento, sólo le permiten mostrarse tal cual es. Hitler no inventó el antisemitismo alemán, sólo fue su catalizador: el antisemitismo moderno, darwiniano, científico, racial y ya no religioso, circulaba por las cloacas alemanas desde hacía muchos años. Hitler tocó la flauta nacionalsocialista y las alimañas le siguieron con entusiasmo. El resultado fueron seis millones de judíos asesinados en la más eficaz, racionalizada y terrorífica máquina de matar -los campos de exterminio- que la humanidad haya conocido.

Urge garantizar que las redes no sean ahora ese flautista, ese catalizador, ese aglutinante capaz de unir los deseos asesinos y la borrachera de odio de los antisemitas. Y la única forma de garantizarlo es aplicar la ley con el mayor rigor y, si es necesario, tipificar nuevos delitos y endurecer las penas. El aterrador episodio vivido tras la victoria del Maccabi de Tel Aviv en la Euroliga de baloncesto, con unos 18.000 comentarios dignos de Himmler infectando las redes sociales, es razón suficiente para preocuparse y reaccionar: "Putos judíos de mierda. Esto con Hitler no pasaba", "Ahora entiendo a Hitler y su odio a los judíos", "Judíos de mierda, os deberían meter todos en un horno", "El Maccabi se dará una ducha después del partido… pero en la cámara de gas, espero", "Judíos cámara de gas, ¡hala Madrid!"… El hashtagputos judíos fue trending topic en esa noche de los cristales (de momento sólo verbales) rotos que se dio en las redes sociales.

Tenemos la obligación ciudadana de exigir a las autoridades el máximo rigor y de rechazar cualquier atenuante de juventud, ignorancia o pasión deportiva. Sabían lo que decían. Que lo paguen.

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