Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Con Croacia, terminantemente prohibido perder

DESPUÉS de los dos recitales que han dado con nuestra selección en octavos de final llega lo que pudo ser un mero trámite, pero que no lo es, claro que no. El partido con Croacia de esta noche en Burdeos hubiera sido una ocasión excepcional para contentar a todo el grupo, para que ninguno de los que vivaquean en la Isla de Ré se quedasen con la miel en los labios de haber estado en una Eurocopa a título testimonial, en plan florero.

Hoy ha de dosificar Del Bosque los experimentos porque con Croacia queda terminantemente prohibida la derrota. El solo hecho de eludir cualquier contacto con el anfitrión hasta la final ya es motivo más que suficiente para afrontar la cita con el cuchillo en la boca. Aunque esta Eurocopa está confirmando que la igualdad ha aumentado hasta el punto de que, por ejemplo, Albania haya sido capaz de ganar por una vez en su vida, mejor será ir por la acera de los clásicos.

Vale el empate, pero no debe España conformarse con él porque desde la premisa de que el fútbol es un estado de ánimo, mejor sería no dejar la costumbre de ganar. En lo del estado de ánimo, una dinámica ganadora es el mejor salvoconducto para el éxito. Sus dos exhibiciones ante Chequia y Turquía le han devuelto el prestigio a la par que le ha metido el miedo en el cuerpo a toda la nómina de cuantas elecciones conforman esta Eurocopa y eso es fantástico.

Volviendo a lo de la igualdad que impera en esta edición de la Eurocopa hay que convenir en que mejor es colisionar con los emergentes que con los de siempre. La otra noche, viendo el Suiza-Francia no podía atestiguarse que los galos fuesen mejores que los helvéticos; bueno pues aun así, mejor a priori es enfrentarse a éstos que a los anfitriones. En el fútbol de siempre, los galones suelen contar bastante, por lo que todo esto ayuda a entender la importancia del choque de hoy.

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