La esquina

¡Cuidado con Gómez!

EL primer round de las primarias socialistas de Madrid lo ha ganado Tomás Gómez frente a Trinidad Jiménez. Después del recuento de avales de los militantes a las dos candidaturas y la consiguiente anulación de los defectuosos o duplicados, Gómez aventaja a su rival en 828 votos.

Esto no significa que el secretario general del Partido Socialista de Madrid, y no la ministra de Sanidad, vaya a ser el elegido para disputar la Presidencia madrileña a Esperanza Aguirre. El día de las elecciones primarias, el domingo 3 de octubre, serán todos los afiliados al partido los que voten, y puede ocurrir cualquier cosa. Pero importa resaltar que el ex alcalde de Parla ha logrado más respaldo que su contrincante para cumplir el requisito de aspirante a presidenciable madrileño.

E importa tanto porque la ministra Jiménez es la candidata expresamente buscada y lanzada por el presidente del Gobierno en base a los sondeos que le otorgan más posibilidades de desbancar a la lideresa Aguirre. A Trini, que ya fracasó en su intento de ser alcaldesa de Madrid, ni se le había pasado por la imaginación enfrentarse en las urnas a Esperanza. Obedeció a Zapatero, Tomás Gómez se negó a dejarle el camino expedito y la cuestión quedó planteada en los siguientes términos: la militancia debe decidir entre su secretario regional en persona y su secretario federal por persona interpuesta. Todavía lo empeoró Rubalcaba, sin querer, cuando dijo que el único patrimonio de Tomás Gómez -"el líder más rápidamente fabricado de la historia", según Fernando Ónega- era haberle dicho no a Rodríguez Zapatero. Si los socialistas madrileños se decantan por Gómez el primer domingo de octubre, será fácil tomarle la palabra a Rubalcaba: Zapatero habrá sido derrotado jugando en campo propio y siendo quien es.

Por si acaso, el jefe del Gobierno ha dejado de insistir en que es el padrino de Trinidad Jiménez y ahora pretende hacernos creer que él no se juega nada en las primarias y que, además, éstas constituyen una magnífica expresión de democracia interna, cuando lo que son, en realidad, es una expresión magnífica de que existen problemas de liderazgo allí donde se convocan. Ya es tarde. Alrededor de Tomás Gómez, y tomándolo como pretexto, se han conjurado el descontento y la esperanza de muchos barones y líderes socialistas que están desconcertados con el rumbo del Gobierno y, lo que es peor, con la personalidad y solidez de quien lo encabeza.

Por eso lo que se ventila en las primarias de Madrid no es la suerte de un Tomás Gómez que hace tres meses era un perfecto desconocido destinado a perder frente a Esperanza Aguirre. Lo que se ventila es el liderazgo de Zapatero y el futuro inmediato del PSOE. ¡Y dice que él no se juega nada...!

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