PASA LA VIDA

Cultura y Educación se unen en el Ayuntamiento de Sevilla

PUEDEN ser el maridaje perfecto, la pareja de hecho, el matrimonio de conveniencia, la cohabitación a la fuerza o el maltrato al talento. Los cometidos municipales en pro de la cultura y la educación van a estar al fin unificados bajo la misma autoridad, en virtud de la reestructuración y reducción de delegaciones y cargos ordenado por Zoido. A la concejal María del Mar Sánchez Estrella le compete impulsar cuatro áreas: Cultura, Educación, Juventud y Deporte. Son muchas las sinergias que pueden, y deben, fraguarse entre esos aspectos de la humana y vecinal condición. Eso sí, sin incurrir en la vena hispalense de propender a los castillos en el aire para acabar dilapidando el poco dinero y el mucho tiempo en cometer delirios como crear un festival de cine y deporte...

La tentación es inducir que la nueva delegada sea una mujer orquesta sólo dedicada a los teatros, a la Sinfónica, a la Bienal de Arte, a los festivales y a tantos hitos de recóndita armonía. Hace falta atender a todo eso, y mucho más. Animo a Sánchez Estrella, antes de que reciban la presión del ¿Qué hay de lo mío?, a compartir otro tipo de reflexión como punto de partida para un verdadero cambio. La convergencia de Cultura, Educación y Juventud en el organigrama la ven muchos funcionarios como un marrón. Pero no es un problema: es una oportunidad. Y de las buenas. Ya sé que conlleva eliminar infinidad de inercias y desmontar compartimentos estancos. Pero sitúa la función pública en el terreno veprioritario para la población: cultura como palanca de refuerzo para reforzar su formación y su educación. Cultura como acicate para ser protagonistas de lo que saben, y no meramente espectadores de lo que ignoran.

Son enormes las carencias educativas y culturales de la mayor parte de la población. Ver el musical Chicago en el Lope de Vega, ir a la exposición de María José Gallardo en Delimbo Space, o entrar por hábito en una librería para meterle mano a las novedades literarias son los últimos eslabones de una cadena a la que se vincula un porcentaje muy reducido de ciudadanos, que se debe forjar desde la escuela para compensar la cantidad de hogares donde el entorno familiar castra ese cordón umbilical para desarrollar la escritura, la palabra oral, el canto, el baile, la pintura, la filmación,... No esperemos a que tengan 60 años y descubran en un Aula de la Experiencia todo lo que se han perdido porque los condicionantes sociales lo impidieron. Estamos en una sociedad abierta donde quiere aprender lo tiene fácil para hacerlo. Ahí nos duele. En la falta de criterio y de motivación para desarrollar el sentido de la curiosidad.

El Ayuntamiento ha de implicarse en la movilización educativa. Desde la economía de medios y el liderazgo cívico, ha de utiizar a la Cultura con un planteamiento que va mucho más allá de montar unos conciertos pedagógicos y unas funciones de teartro para escolares, por otra parte necesarios .

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