Fragmentos

Juan Ruesga Navarro

Cultura y sociedad

HACE unos días en un medio de difusión nacional se publicó un sondeo de opinión que formulaba la pregunta: ¿aprueba o desaprueba la forma en que las siguientes instituciones o grupos sociales están desempeñando sus funciones? En dicho sondeo aparecían situados en los primeros puestos de aprobación por los encuestados los científicos y las pequeñas y medianas empresas. Los científicos, con 84 puntos sobre 100, y las pequeñas y medianas empresas con 73 sobre 100.

A mí me parece una buena noticia. Que los trabajos en el campo de la ciencia y la investigación y la creación de empresas merezcan la alta estima y consideración de los españoles es un estimulante perfil de nuestra sociedad actual. Quizás es una de las consecuencias menos malas de los difíciles tiempos que atravesamos. Y provenga de la necesidad de solventar con nuestro propios medios los problemas de empleo y futuro. Quizás han pasado los tiempos de la controvertida expresión de don Miguel de Unamuno: "Que inventen ellos". Y se haya perdido el rechazo a ganarse la vida con alguna actividad en la que se utilicen las manos o el esfuerzo físico, como ocupaciones indignas de los hijosdalgo, que aún subyace en el fondo de la ideología de muchos compatriotas.

El sondeo me pareció muy interesante, aunque de cuarenta epígrafes ninguno hacía referencia a la cultura o las actividades artísticas. Me preocupa. Es posible que no estemos en los grupos sociales más relevantes de la actual España. Pero me parece significativa la ausencia. Porque creo en el fortalecimiento de nuestro tejido empresarial y en el desarrollo económico basado en la investigación, la innovación y las actividades culturales.

En otros tiempos, los pintores y escultores, aún agrupados en gremios, con talleres que no eran más que pequeñas empresas de corte artesanal y en muchos casos familiar, no tenían una posición social relevante y eran mal retribuidos. No olvidemos que el gran empeño de Diego Velázquez fue dejar de ser considerado como un artesano para convertirse en artista como expresión de una noble ocupación. De hecho no descansó hasta ser caballero de la Orden de Santiago, y con la roja cruz figura en el autorretrato que forma parte de su genial obra Las Meninas.

Los profesionales y empresas que nos dedicamos a la cultura ¿somos un sector de futuro en el desarrollo de nuestra sociedad andaluza y española?, o se puede prescindir de nosotros y de nuestras tareas creativas en momentos en los que hay que atender cuestiones de primera necesidad. En nuestra primera industria, el turismo, cada vez es más relevante el turismo cultural. Es decir, el que ofrece nuestro factor diferencial patrimonial y artístico, en una palabra nuestra cultura, como recurso turístico vigente a lo largo de todo el año, y por tanto con gran futuro. Al genio sevillano de la pintura le importó ser considerado en su tiempo algo más que un artesano por los nobles, la iglesia y la corona. Hoy necesitamos que la mayoría entienda y acepte que los artistas y creativos somos una parte esencial del mejor futuro de nuestra sociedad.

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