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Carmen Calleja

Cuña de otra madera

HA cesado Luis Pizarro como consejero de Gobernación y Justicia. El motivo parece ser su discordancia con el cese del delegado del Gobierno andaluz en Cádiz. No puede decirse que sea buena una baja, porque siempre conlleva inestabilidad y distracción de la gestión pública, que es lo que a la ciudadanía le interesa de la acción política. Pero hasta ahí los aspectos negativos de este concreto cese.

Pizarro era cuña de otra madera en el gobierno de Griñán. Era un consejero heredado del anterior presidente. Su sustitución al comienzo del mandato de Griñán podría haberse interpretado como hacer tabla rasa con la era Chaves. Bastante significativo fue prescindir de Zarrías. Pero mantenerlo tenía que iniciar necesariamente una deriva divergente con la acción política de Griñán. Porque son dos perfiles políticos muy distintos. El presidente Griñán es un político muy limpio, que basa su ejecutoria en la razonabilidad y el respeto escrupuloso de las normas democráticas. Su profesión de jurista, inspector de trabajo, le hacen nada amigo de atajos. Seguramente podría predicarse lo mismo de Pizarro, pero no lleva esas características como divisa. Hay otra diferencia notable: Griñán es una persona sumamente culta. Esto no es sólo una medición cuantitativa de erudición: determina un determinado abordaje de los problemas sociales.

Pero la heterogeneidad más significativa es el concepto de partido y de Andalucía. Griñán tiene en la cabeza una Andalucía única, equilibrada, solidaria y que constituya un sólo interlocutor potente frente a otras autonomías y ante otras federaciones del PSOE. Lo uno lleva a lo otro, pues los partidos políticos deben acomodarse a España y no al revés. Hay militantes, sin embargo, que ponen al partido por encima de los intereses generales y eso les lleva, por ejemplo, a una concepción de la organización socialista diacrónica con la organización territorial del Estado. Son los que hacen de las agrupaciones provinciales reinos de taifas, intentando que sean contrapoderes dentro de la federación autonómica. Esta concepción colisiona con la construcción de una federación andaluza del PSOE que haga de la misma una herramienta eficaz en la defensa de los intereses de Andalucía como Autonomía.

Y una coda derivada de lo anterior: ofrecer una cabecera de lista electoral marginando a la dirección regional es una manifestación de taifismo vulnerando las normas del partido.

Creo que la salida de Pizarro del Gobierno es muy procedente. Sólo la imagen visual de Pizarro junto a Griñán ya denota que se trata de cuña de otra madera. Esperemos que el presidente busque una persona más homogénea con sus ideas y su manera de gestionar los asuntos públicos.

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