la ciudad y los días

Carlos Colón

Curaciones milagrosas

LEO en nuestro periódico que "un grupo de ciudadanos sevillanos, entre los que se encuentran arquitectos, historiadores y artistas locales, han constituido un plataforma para mostrar su desacuerdo con la iniciativa municipal de cubrir la zapata del malecón de Triana con azulejos de sabor neorregionalista". Me parece muy bien. La iniciativa no aporta nada y puede quitar mucho de lo poco de autenticidad que le queda a Sevilla.

En la carta que han dirigido al alcalde se argumenta: "Un grupo de ciudadanos, tristes de ver cómo se actúa sin pudor e impunemente sobre el legado que ha llegado a nuestras manos, hemos constituido una plataforma para mostrar nuestro desacuerdo concreto por la iniciativa de cubrir la zapata del malecón de Triana de azulejos de sabor neorregionalista. La medida, como el proyecto en sí, además de anacrónicos, nos parecen innecesarios y creemos que amenazan gravemente el equilibrio del paisaje urbano que la historia nos ha legado. No promulgamos el inmovilismo, nos mueve el sentido común".

Lo suscribo de la A la Z. Tan triste estoy como ellos, pero desde hace muchos años. Tan indignado, además de entristecido, estoy como ellos ante la impudicia e impunidad con la que se atenta contra el patrimonio de Sevilla y se amenaza gravemente el equilibrio del paisaje urbano que la historia nos ha legado; pero desde hace muchos años. Tanto como ellos me mueve el sentido común -o así lo procuro-, no el inmovilismo; pero desde hace muchos años.

La coletilla de los años es importante. Porque hace muchos que a Sevilla se la maltrata patrimonialmente, que el dinero se despilfarra en chapuzas de juzgado de guardia -la cumbre fueron las setas de los 102 millones de euros-, que el sentido común es pisoteado, que se merma o desfigura el (ya de por sí dañado) legado que ha llegado a nuestras manos y que toda opinión crítica es tachada de inmovilismo rancio. Sin embargo, este "grupo de ciudadanos sevillanos, entre los que se encuentran arquitectos, historiadores y artistas locales" no debía residir aquí cuando lo de la plaza de San Lorenzo, lo de la Alameda, lo de "la piel sensible", lo de la tala de los grandes árboles de la Avenida, lo de la destrucción de los restos almohades y lo de las setas. O tienen un curioso y muy subjetivo sentido de lo que amenaza gravemente el equilibrio de ese paisaje urbano que la historia nos ha legado.

Tal vez se trate -quién sabe- de los efectos milagrosos que en ciertas sensibilidades ejerce el PP, piscina de Siloé que cura cegueras. ¿Gobierna el PSOE? Todos ciegos. ¿Gobierna el PP? Se recupera milagrosamente la vista. Prodigio electoral.

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