Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Curro Sanjosé, un espejo donde mirarse

CONTINÚA el Sevilla bruñendo el pasado, fórmula más que adecuada para apuntalar el presente y confiar en un futuro mollar. Nuevo dorsal de leyenda tras Arza, Busto, Campanal, Achúcarro, Valero, Gallego y Lora, que ya fueron reconocidos como miembros principalísimos en los ciento diez años que abarca la historia del Sevilla y ahora le llega el turno al octavo socio de tan exclusivo club, el corajudo y racial Curro Sanjosé.

Creo que fue Rexach el que decía que cuando llevaba el balón controlado, Sanjosé en vez de taponar despejaba, directamente despejaba un balón que era del rival. La mayor pesadilla que Curro vivía en su carrera era la que le proporcionaba Dani en San Mamés; curiosamente, la mayor inquietud que sufría el pequeño extremo vasco era saber que le esperaba Sanjosé en el Sánchez Pizjuán. Y los saltos que daba Juanito ante Curro eran tan notorios, ¿que para qué recordarlos?

Sanjosé debutó en el Sevilla con Merkel y fue causante involuntario de un desencuentro de Míster Látigo con el presidente José Ramón Cisneros que derivaría en la marcha del exitoso entrenador austriaco. Las condiciones de vida de nuestro hombre en una de aquellas Casitas Bajas del Polígono indignaron tanto a Merkel que las denunció públicamente para respuesta inmediata de un presidente que no admitió lo que consideró una traición a la privacidad e imagen del club.

Entró Curro en el olimpo del sevillismo aquella fría tarde de su misil a una escuadra de Esnaola que le daría la victoria a su equipo ante el mejor Betis que se recuerda. Estuvo tres lustros en primera línea y puede decirse que fue el nexo conductor entre Juan Hita y Manolo Jiménez, capitán a la retirada de Pablo Blanco y prototipo de todo eso que pregona el himno sobre la casta y el coraje. Es el octavo dorsal de leyenda este hombre que es leyenda viva y espejo donde mirarse.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios