Hoja de ruta

Ignacio Martínez

¡Dale caña!

EN la primavera de 2001, poco tiempo después de ser elegido contra pronóstico secretario general del PSOE, Zapatero estuvo en Málaga en visita pastoral. Dirigentes y cargos públicos se reunieron con él en La Cónsula y allí, en medio de una gran expectación, se iba a dirigir a sus correligionarios cuando sonó una voz desde el fondo de la sala: "¡Zapatero, dale caña al PP!". Y el futuro presidente del Gobierno dijo que al PP no había que darle caña, había que darle ejemplo. Era la época dorada del talante. Después, propuso un pacto nacional por las libertades y contra el terrorismo...

La cosa cambió con su llegada al Gobierno. Nunca sabremos qué fue antes, si el huevo o la gallina. La matanza de Atocha y el empeño del Gobierno Aznar en hacer creer a los ciudadanos que ETA había sido la autora del atentado, ayudó sin duda a la victoria socialista. El PP se sintió víctima de un complot y el desencuentro entre PSOE y PP alcanzó hitos extraordinarios en la pasada legislatura. La falta de entendimiento entre las dos principales fuerzas políticas ha continuado a pesar de la marcha de Zaplana y Acebes. Pero ahora, ambos están confrontados a la necesidad de un pacto nacional que proporcione tranquilidad al país.

España necesita un pacto de estabilidad. No como el de los años 50, para salir de la autarquía, en plena dictadura, ni como el de convergencia para entrar en la moneda única europea de los 90. No. Se trata de un pacto de estabilidad emocional. Ayer, en su artículo de El País, Joaquín Estefanía recordaba cómo Abril Martorell se refería a los Pactos de la Moncloa de 1977: lo importante no era lo que se firmase, siempre que fuese en la buena dirección. CiU viene reclamando un pacto de Estado desde los albores de la crisis. Ahora con más énfasis, tras la tremenda inestabilidad que hubo en los mercados hace dos semanas. Pero PSOE y PP no han pasado la prueba del algodón. Ambos quieren pactar con los nacionalistas catalanes moderados, pero no quieren pactar entre sí, según el relato de Duran Lleida. Curioso el papel de esta coalición en la gobernabilidad de España, con la UCD de Suárez, con el PSOE de González y con el PP de Aznar. Tan importante función, que un destacado empresario andaluz, Francisco Martínez Cosentino, sostiene que Convergencia y Unión da realismo empresarial a los gobiernos.

Duran ha contado una anécdota sabrosa de sus conversaciones de estos días para lograr el pacto. Un significado dirigente político, que no especifica si es del PP o del PSOE, le ha dicho: "Vuestro electorado os pide siempre seny, pero a nosotros nos exigen caña". Pero los tiempos no están para darle caña al adversario, sino ejemplo, por utilizar el argumento de ZP. De momento, sólo dan ejemplo son los de CiU. Esos con los que se siente tan bien representado Cosentino.

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