Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Daños colaterales

RAJOY ha dicho que Televisión Española es gubernamental desde el primero al último de sus programas. Me he quedado con la duda de si mete también las emisiones deportivas. Encuentro que, en materia futbolística, RTVE es muy madridista. Y si tenemos en cuenta que Zapatero es del Barça y Rajoy del Madrid, por aquí la teoría del presidente del PP hace aguas. Pero, bromas aparte, no comparto esta descalificación de Rajoy. Uno de los aciertos de este Gobierno ha sido declarar la mayoría de edad de la radiotelevisión pública, después de años de sectarismo.

Hay que atribuir mérito en la nueva situación a los populares, que pactaron la ley nacional de la corporación pública y consensuaron su presidente. Esta ley, dicho sea de paso, es más ambiciosa y plural que la aprobada en Andalucía hace pocos días. El PSOE no ha estado tan dispuesto a acabar con el protectorado gubernamental en esta televisión regional. Son inconvenientes de las mayorías absolutas.

Y ahora, en vísperas electorales, el PP sorprende a la afición deshaciendo uno de los escasos consensos de la legislatura. Y lo hacen, aunque tengan que comulgar con ruedas de molino: Rajoy proclama que La Cuatro es independiente, cuando en marzo le declaró la guerra a todos los medios de Prisa. Es curioso que la oferta de un debate entre los líderes de los dos grandes partidos la haya hecho Zapatero en Cádiz y la haya contestado Rajoy en Sevilla. Un ejemplo práctico de cómo las elecciones autonómicas andaluzas van a estar en segundo plano, abducidas por el debate nacional. Andalucía va a ser el escenario principal, pero no la protagonista de los comicios del 9 de marzo. Son los daños colaterales de la coincidencia electoral.

En España tenemos muchos ejemplos de televisiones gubernamentales: prácticamente todas las autonómicas. Pero en Europa hay numerosas muestras de lo contrario. Durante la Guerra de las Malvinas, en 1982, un enviado especial de la BBC explicó un lance bélico, en el que habían participado unos buques británicos. Y se refirió a ellos como "nuestros barcos". Recibió un recado de su director general, que le corregía: "La BBC no tiene barcos en las Malvinas". Por aquellos tiempos, la primera ministra Margaret Thatcher tuvo un encontronazo con uno de los presentadores veteranos de la televisión; en un programa en directo, se negó a contestar una pregunta y se irritó visiblemente. El periodista se justificó con un argumento elemental: "Esto es una televisión pública, señora". Son beneficios de la antigüedad. La BBC fue la primera televisión que emitió en el mundo, en 1936.

La RTVE va por buen camino. Bien harían Rajoy y Zapatero en preocuparse de que las autonómicas dejen de ser aparatos de propaganda de gobiernos regionales de todo signo político.

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