Alto y claro

José Antonio Carrizosa

Debate de altura

LA altura de nuestro debate político es tal que lo más importante que tenemos que discutir en la campaña para las elecciones europeas del próximo domingo es cómo se traslada el presidente del Gobierno para participar en los mítines de su partido. La cuestión, no crean, tiene trascendencia, porque lo que se plantea es si Zapatero es capaz de lograr la transmutación y dejar colgada de la percha de La Moncloa su condición de presidente del Gobierno para convertirse, por unas horas, en un simple mortal sin derecho a utilizar los medios del Estado que garantizan la seguridad y las comunicaciones del presidente del Gobierno. También contribuyen a dar altura y categoría al debate preelectoral las acusaciones cruzadas de corrupción con las que cada día nos desayunamos los medios de comunicación y que si en el PP apuntan a Valencia y Madrid, en el PSOE, como no podía ser de otra forma, señalan a Andalucía. En el PSOE andaluz hay lógica preocupación por las consecuencias que pueda acarrear la subvención concedida por la Junta a la empresa en la que trabaja una hija de Chaves. El PP se ha lanzado en tromba sobre un caso que apunta directamente a uno de los pesos pesados de la política nacional, lo que le viene que ni pintado para contrarrestar los efectos de los diversos frentes que tiene abiertos. Difícil lo tiene el Gobierno andaluz para despejar todas las dudas que suscita la cuestión, a pesar de la contundencia desplegada en el Parlamento por el consejero Martín Soler, que no ha estado, sin embargo, especialmente fino en sus ataques a Javier Arenas. El PP está haciendo acopio de munición no sólo con el caso de Chaves. Su portavoz municipal en Sevilla y diputado, Juan Ignacio Zoido, está trabajando el caso Mercasevilla convencido de que la instrucción puede deparar sorpresas. Hasta el punto de dejar al descubierto una trama que podría traer serios quebraderos de cabeza al Ayuntamiento y a la Junta. Mientras nos entretenemos con estos y otros episodios, el debate sobre los temas de fondo de la campaña europea ha pasado desapercibido. Parece que a casi nadie le importa lo que nos jugamos en Europa. Y los andaluces nos jugamos mucho. Nuestro desarrollo se ha hecho con el dinero de la UE que ahora se va a acabar.

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