MENOS de cuatrocientos mil andaluces vimos el debate de la noche del lunes en Canal Sur, pese a emitirse en prime time. Con poco más del 10% de la audiencia andaluza a esa hora, fue ampliamente superado por la segunda entrega de la vida de Isabel Pantoja en Tele 5, que tuvo 919.000 espectadores. Por cada televidente del debate electoral hubo dos y medio para Mi Gitana: el dato lo dice todo.

No es de extrañar. El debate estaba devaluado antes de empezar. La decisión de Javier Arenas de no acudir a Canal Sur, bajo el pretexto de que fue condenada por manipular -en un ataque innecesario y torpe a los periodistas de RTVA-, mató cualquier interés real para un formato que debería ser obligatorio en cada campaña. Debió ir Arenas a dar la cara ante los andaluces y exigir frente a frente a Griñán en directo y en horario de máxima audiencia lo que ya ha hecho decenas de veces en el Parlamento. Pese a este error, el resultado que vimos 358.000 andaluces, según los audímetros, fue beneficioso, a mi juicio, para el PP, aunque dejase todo el espacio para PSOE e IU.

Los esfuerzos por confrontar modelos entre el presidente Griñán y el candidato Valderas quedaron forzados y poco creíbles, porque si hay algo claro en estas elecciones es que si el PSOE conserva el Gobierno de la Junta de Andalucía será apoyado por los parlamentarios que obtenga IU, suponiendo que la dinámica interna de la federación lo permita.

Y es que creo que ese "hay partido" que se repite una y otra vez desde el PSOE es un arma de doble filo, que recuerda que para gobernar dependerá de políticos del perfil de Juan Manuel Sánchez Gordillo. Dicho de otro modo, al votante indeciso o perdido en anteriores comicios que se quiere recuperar ahora se le está diciendo: voy a seguir por el mismo camino -es su lema- otros cuatro años tras sólo treinta, pero esta vez con la muleta izquierdista.

Valderas también se ve lastrado porque, de ser determinante, se da por hecho que IU ignorará a la mayoría de andaluces que -como en mayo y en noviembre- vote cambio, en vez de ser oposición al nuevo Gobierno, como en Extremadura.

Arenas, sin ir al debate, fue el protagonista y sacó rédito siguiendo la estrategia tipo del PP: campaña de perfil bajo para mantener la ventaja ya lograda.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios