Las dos orillas

josé Joaquín / león

Debate sin el protagonista

LA hoja de ruta catalana hacia la independencia tendrá hoy un nuevo capítulo. En el Congreso de los Diputados será debatida la propuesta que daría luz verde a la consulta soberanista. Pero va a tener luz roja, porque el PP y el PSOE van a votar unidos (cosa rara de por sí) contra la cesión de competencias a la Generalitat para convocar la consulta. Lo que más sorprende es la ausencia de Artur Mas, que podría defender la proposición que se aprobó en el Parlamento catalán. Se ha perdido la oportunidad de un debate sobre Cataluña entre Rajoy y Mas, con Rubalcaba como tercero.

¿Hacia dónde va Cataluña? Todo apunta que va hacia el desastre. Como la propuesta de consulta soberanista será rechazada por el Congreso, la intención ya manifestada de los partidos independentistas catalanes pasaría por convocar unas elecciones autonómicas anticipadas (que es una medida legal), a la que acudirían unidos todos los partidarios de la secesión. Si obtuvieran una previsible mayoría, declararían la independencia de modo unilateral. Ni España ni Europa la aceptarían, pero crearían un conflicto político de incalculables consecuencias. Después de eso, no se sabe lo que podría ocurrir. Hasta puede que Rouco tuviera alguna razón en su homilía del funeral de Suárez.

El planteamiento de Rajoy pasa por no ceder. Pasa por recordar que la soberanía no reside en Cataluña (ni en Cadaqués) que es una parte, sino en España, que es el todo. Según eso, hay una opción que no interesa a nadie, pero sería legal: convocar la consulta soberanista en toda España y respetar el resultado. Si gana la independencia catalana en España resultaría que no tendría sentido mantenerlos unidos, y sería coherente reformar la Constitución. Pero si no ocurre eso, se deberían acabar los planteamientos sediciosos.

Como esta posibilidad ni se contempla, ni al parecer la quiere nadie, Rajoy va a intentarlo por el lado de la cartera. Nada de esto hubiera pasado si Cataluña tuviera un concierto económico como el chollo del País Vasco. Pero eso es un lujo insolidario (aunque constitucional, porque los vascos y navarros lo colaron) que España no se puede permitir con Cataluña. Repetir esas ventajas crearía nuevos agravios y afectaría a todo el Estado de las Autonomías.

Pase lo que pase, este debate se organiza sin el protagonista principal, Artur Mas, ese señor que ha metido a Cataluña y a España en un callejón sin salida.

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