La crónica económica

Rogelio Velasco

Debates electorales: inmigración

UNO de los temas económicos que los partidos políticos están debatiendo en esta campaña es el de la inmigración. Durante el periodo 1995-2006, la proporción de población inmigrante ha pasado del 1 al 9,3 por ciento del total. Si el proceso hubiese sido más lento, posiblemente no concitaría tanta discusión. Pero la extraordinaria intensidad del flujo migratorio ha atraído la atención de los partidos.

De entre las múltiples relaciones existentes entre inmigración y economía, una de ellas es la contribución de los inmigrantes a la expansión de la economía y a la contención de los precios. Al menos desde finales de los años 50, los economistas conocemos la relación existente entre tasa de inflación y tasa de desempleo. Aunque con posteriores desarrollos, es la conocida como curva de Phillips, en reconocimiento al economista que la descubrió.

La curva de Phillips muestra, a corto plazo, una relación inversa entre inflación y desempleo, de manera que cuanto mayor sea la primera menor será la segunda, y viceversa. Hasta los inicios de la inmigración a gran escala, la relación entre ambas variables trazaban una curva casi vertical, lo que significa que cualquier intento por parte del Gobierno de aumentar el empleo vía políticas expansivas se traducía en una rápida aceleración de la tasa de inflación y en una revisión de las expectativas de los agentes -empresarios, consumidores- que conducían a segundas rondas de negociaciones salariales, elevándolos, repercutiendo los empresarios el incremento de costes en los precios de los productos que vendían.

La mayoría de los inmigrantes que han venido a España muestran preferencias distintas hacia el trabajo y mayor movilidad geográfica. Quiere decir que están dispuestos a aceptar cualquier puesto de trabajo en cualquier lugar de la geografía española. Esas preferencias tan abiertas y la disposición a la movilidad representan un enorme contraste con las de la población española. En términos de la curva de Phillips, provocó un desplazamiento de ésta hacia el origen de coordenadas, produciendo, además, un aplanamiento de la misma.

Aunque posiblemente se haya llegado al límite, esto significa que durante los pasados años ha sido mucho más fácil generar empleo manteniendo constante la tasa de inflación. De hecho, recientes trabajos de investigación muestran que sin la contribución de la mano de obra extranjera, la tasa de inflación en España habría sido un 2,5 por ciento superior durante los últimos 8 años, elevando la media anual hasta niveles próximos al 6 por ciento.

Las razones de este comportamiento residen tanto en razones subjetivas como objetivas. Entre las primeras, destacar que en muchos casos son personas que huyen de situaciones desesperadas, estando dispuestas a aceptar cualquier trabajo. Entre las segundas, se han creado muchos puestos de trabajo en sectores con baja afiliación sindical, haciendo más flexible la contratación. Con el transcurso del tiempo estas últimas razones cambiarán, aunque todavía no es posible detectar esos cambios en el mercado de trabajo español. En este caso, como en otros, la economía nos permite analizar la fría realidad sin el filtro de ninguna ideología.

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