la ciudad y los días

Carlos Colón

Debilitados, no vencidos

Aquienes tocaron las palmas antes de que acabara la función. A quienes hablaban de paz cuando aquí nunca hubo guerra, sino asesinatos terroristas y acoso a un Estado democrático. A quienes se apresuraron a decir que ETA estaba liquidada cuando la organización ni se había disuelto ni había entregado las armas. A quienes olvidaron los muchos crímenes cuyos autores aún no han sido detenidos y siguen en libertad.

A quienes otorgaron crédito a la palabra de los asesinos. A quienes consideraron a las víctimas una rémora incómoda que dificultaba el aquí no ha pasado nada que a tantos parecía convenir. A quienes aceptaban intolerables, manipuladas y manipuladoras mediaciones internacionales que trataban el terrorismo como un conflicto entre Estados.

A todos ellos, espero, les habrá servido de cubo de agua fría arrojado a la cara el comunicado difundido por Gara en el que el autollamado Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK) -los asesinos etarras presos, para entendernos- definen la presencia de su cómplices y amigos en las instituciones "proceso democrático iniciado en Euskal Herria", exigen la amnistía como "solución democrática integral" y anuncian (amenazan) que continuarán "organizados, movilizados y unidos" hasta que sus "derechos" se hagan realidad.

¿Les despertará este cubo de agua fría? ¿Les despertará la noticia de que, en paralelo al comunicado, se haya detenido a tres etarras (uno de los cuales está implicado en el asesinato del gendarme francés Jean Serge Nérin) que poseían materiales para fabricar explosivos y tres revólveres? ¿O acaso pretenderán convencernos de que los explosivos eran para hacer fuegos artificiales en las fiestas de su pueblo y las pistolas para practicar el tiro al blanco? ¿Y de que la amnistía es verdaderamente la única "solución democrática integral" al "conflicto armado" que ha enfrentado, en pie de igualdad, al Estado español y al invadido y sojuzgado pueblo vasco?

Esta pesadilla no acabará hasta que el último etarra esté en la cárcel, la banda disuelta y su armamento entregado. ¿Para qué querían los explosivos y las pistolas, las falsas tarjetas de identificación de la Guardia Civil, las matrículas manipuladas y los DNI falsificados? ¿Acaso no guarda esto relación con el anuncio (amenaza) de los presos etarras de que seguirán "organizados, movilizados y unidos" hasta que se les libere y se reconozcan sus "derechos"? Se ha avanzado mucho, pero no se ha llegado. Se les ha debilitado, pero no vencido. Y no se olvide que políticamente están más fuertes, presentes en las instituciones locales, autonómicas y nacionales.

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