Visto y oído

Antonio / Sempere

Defensora

ESTIMADA Elena: felicidades por tu nuevo cargo como Defensora de los Espectadores de la tele pública. Lo primero que llama la atención al conocer tu nombramiento es saber que sustituyes a alguien. Que el cargo ya existía y se supone que estaba en funcionamiento ndurante varios años. Poco, muy poco, la verdad sea dicha, lo hemos notado.

Qué te voy a contar, Elena, que no sepas, si tú misma fuiste víctima con tu debate de los desmanes de una cadena, La 2, a la que urge una revisión a fondo, una puesta al día en sus contenidos, un cambio de imagen real, más próximo a los criterios de esas cadenas pares que le están robando espectadores a pasos agigantados que a las directrices que se diseñan con escuadra y cartabón en los despachos de los ejecutivos.

No deja de ser paradójico que el programa que mejor funciona en La 2 sea ese Saber y ganar, viejo y plano televisivamente hablando, mientras lo más nuevo, fresco y caro que se realiza en la casa, No disparen al pianista, congrega cuotas de pantalla que no alcanzan ni un dos por ciento.

Pero ya me entiendes. Por ahí vamos bien. Si La 2 no es capaz de ofrecernos la música en vivo de Concha Buika y Javier Limón, quién lo va a hacer por ella. Estimada Elena, desde el 16 de abril de 2007 programas como Miradas 2 o La mandrágora, se emiten alrededor de las dos de la madrugada, y en una noche en la que los teatreros y culturetas no están en casa. Desde ese día el concurso sobre el buen uso del castellano o la única revista ecológica se emiten los mediodías de sábados y domingos entre las misas y los conciertazos. Hay tanto de que quejarse que no sabría por dónde empezar. Me gustaría que no cuando abandones el cargo se haya notado tu paso por él. Querida Elena, te ruego nos defiendas de verdad. El esfuerzo merecerá la pena.

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