Tribuna Económica

Joaquín Aurioles

Déficit y pensiones

La reforma del objetivo de déficit para 2016 en el Programa de Estabilidad 2016-2018 que acaba de presentar el Ministro de Guindos revisa la previsión de déficit público para 2016 desde el 2,8% hasta el 3,6% del PIB.

Aunque se suelen observar de forma separada, los equilibrios financieros a corto y largo plazo del Estado están tan estrechamente relacionados que sólo pueden existir si ambos se producen simultáneamente. La reforma del objetivo de déficit para 2016 en el Programa de Estabilidad 2016-2018 que acaba de presentar el Ministro de Guindos revisa la previsión de déficit público para 2016 desde el 2,8% hasta el 3,6% del PIB. Si las nuevas previsiones de crecimiento se cumplen (2,7%), el PIB se elevaría hasta los 1,1 billones de euros a finales de 2016, lo que significa que el desequilibrio financiero a corto plazo del Estado estaría en torno a los 40.000 millones de euros, que es una cantidad superior al valor de mercado del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, de los que aproximadamente unos 30.000 millones (2,8% del PIB) se dedicarán al pago de intereses de la deuda.

La clave del equilibrio financiero a largo plazo es el sistema de pensiones, cuyos pilares se han debilitado considerablemente en los últimos años como consecuencia de la crisis y del envejecimiento de la población. La crisis ha provocado que los ingresos por cotizaciones sociales, que alcanzaron su máximo en 2008, comenzaran a descender, hasta que en 2014, el último presupuesto liquidado de la Seguridad Social, volvió a registrarse una modesta, pero positiva variación con respecto al año anterior. Las cotizaciones sociales ascendieron a los 99.198 millones de euros, pero el gasto en pensiones y otras prestaciones sociales se disparó hasta los 124.308, lo que significó un déficit de 25.110 millones, cubiertos básicamente con aportaciones de la administración central y con préstamos. Por otra parte, el envejecimiento de la población ha provocado que el gasto en pensiones no haya dejado de aumentar, de forma que en los diez años transcurridos desde 2006 el número de pensionistas se ha incrementado en un millón, hasta alcanzar los 8.5 millones a comienzos de este año, es decir, un aumento del 13,3%. En ese mismo periodo de tiempo el gasto mensual medio en pensiones ha pasado de 5.321 mil millones de euros en 2006 a 8.405 millones en el pasado mes de febrero, lo que ha supuesto un aumento del 58% en tan solo diez años.

Como consecuencia de ello, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social (la "hucha de las pensiones") ha venido disminuyendo desde su máximo histórico de 66.815 millones en 2011. Creado en 1997 por iniciativa del Pacto de Toledo, comenzó a funcionar en 2000 y su valor nominal actual es de 32.481 millones de euros, aunque su valor de mercado es 35.035 millones, después de que a lo largo de 2015 haya sido necesario detraer 13.250 millones para poder hacer frente al pago de pensiones y otros problemas de liquidez. A la vista de estas cifras es fácil comprender las dificultades del gobierno para reducir el déficit fiscal y la conexión entre el desequilibrio financiero a corto y largo plazo. También es posible imaginar una senda hacia el equilibrio financiero a largo plazo, si en lugar de tener que utilizar la mayor parte del déficit actual en atender el coste de la deuda, pudiese emplearse en el saneamiento del sistema de pensiones.

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