Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Deforme

EL resumen de los 40 años de Informe Semanal (reverencias a un programa que es como un abuelo televisivo) se dividió en dos grandes partes: "qué buenos somos" y "qué buenos fuimos". Por un lado, un reportaje de Mayte Pascual (también nuestros reconocimientos a aquella compañera radiofónica de Pérez Reverte) que parecía justificar precio y coste de los Servicios Informativos de TVE, en una panorámica autocomplaciente y con testimonios algo chusqueros. Como si mañana incluyéramos en esta columna lo que opina de mi trabajo mi prima Sacarina y el que despacha en la tienda de abajo de mi casa. Los índices de audiencia, dicen, no cuentan para Informe Semanal (señal de que no pasó el sábado del 7,5%), porque sus espectadores son lo más fetén que se sienta en la silla. Un enfoque excesivo, como incluir después al director actual, Jenaro Castro, diciendo que él es más de futuro, "que lo mejor está por llegar". Ya.

Informe Semanal, con esa sintonía tan espantosa que tiene ahora, ha sido un programa de referencia porque sobre todo ha habido pocos formatos que se hayan equiparado a su vocación y es eslabón de la televisión pública de otro tiempo, cuando sólo tenía como competencia algún concierto en el UHF. Ya no es lo que fue y, nos tememos, no volverá a ser lo que llegó a ser.

Pedro Erquicia, el fundador, calificó de "memos" a los censores franquistas; Ramón Colom aludió al carácter pionero en atender de manera rigurosa la cultura de consumo; y Baltasar Magro se sorprendía que la llegada del euro coincidiera con la alegría del "dinero fácil". Ellos son historia de TVE, pero lo mejor: el aspecto de Carmen García Vela a sus 70 años entrados. La jubilaron pero sería estupendo contar con gente como ella.

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