La ciudad y los días

carlos / colón

Dentro de 40 días

LLEGARÁ… Sábado, medianoche. La Hermandad del Gran Poder le dona a la ciudad la Semana Santa ofreciéndole al Señor en besamanos. Oro, incienso, clavel, Centuria: el Señor de las Penas de San Roque entrando en Sevilla por la Puerta Osario. Todo el dolor del mundo en el pequeño cuerpo de Humildad y Paciencia. La alta y danzante Cruz de Guía de carey y plata hendiendo calladamente la confusa bulla de la Europa para abrir el blanco surco de la cofradía de la Amargura. El brillo de las potencias del Señor del Silencio en el Desprecio de Herodes iluminadas por las cambiantes luces de los candelabros en lo hondo de Conde de Torrejón. La Amargura coronada por la inmensidad de su dolor yéndose mientras suena su marcha. Seis candelabros ardiendo ante el cuerpo-templo del Cristo del Amor como ardían los siete brazos de la Menorá ante el Santo de los Santos en el Templo de Salomón.

Llegará… Soledad del Cautivo sobre su paso -a la vez desierto de las tentaciones, huerto de los Olivos, pretorio de la condena y Calvario- desafiando con su invencible mansedumbre al mal, al miedo, la injusticia y la muerte. Los altos candelabros y el cuerpo inocente del Cristo de la Salud de San Bernardo entre los naranjos de Santa María la Blanca. El Tenebrae factae sunt del Oficio de Semana Santa de Tomás Luis de Victoria convertido en imagen: el Cristo de la Fundación, Sagrario vacío, desangrado por las puertas abiertas de sus cinco llagas. La mano tendida del Señor con la Cruz al Hombro del Valle. Jerusalén y Atenas fundidas en el rostro de la Virgen de la Victoria.

Llegará… Jesús Nazareno cruzando la Madrugada abrazado a su cruz, no llevándola. Imagen simbólica, no realista. Misterio teológico, no representación histórica. Su cruz triunfal, no sufriente, es de carey y plata porque la madera sobre la que murió su carne y corrió su sangre se ha hecho plata y carey de Sagrario. El cielo rompiendo en azules sobre mi Cristo del Calvario. El Señor como centro, corazón y eje de la Semana Santa desde la medianoche noche del Sábado de Pasión hasta la mañana del Viernes Santo. El Cachorro ascendiendo sobre el Altozano. Los últimos latidos del corazón de la Semana Santa apagándose sobre la rampa de San Isidoro. Los pañuelos del adiós agitándose en forma de sudarios desde la cruz de la Soledad de San Lorenzo. Y la Esperanza Macarena poniendo principio a todos los finales.

Todo llegará… Dentro de 40 días.

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