Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Deportistas...

LA selección femenina de balonmano disputó este pasado fin de semana la final de la Eurocopa, un logro inesperado. Si las cosas vinieran rodadas este combinado podría hacerse notar y TVE, que es la que por obligación se encarga de disciplinas minoritarias (en audiencia), se convertiría en una buena plataforma para atraer nuevos seguidores. Hay muchos espectadores dispuestos a vibrar con cualquier colectivo que represente a España.

Sí. A no ser que lleguen a finales, las deportistas españolas no tienen sitio en la televisión salvo apenas alusiones esporádicas informativas y alguna que otra retransmisión en Teledeporte o algún canal público de número par. El Consejo Audiovisual Andaluz tuvo una reciente bronca sonada sobre la cuota de presencia del deporte femenino en la televisión. La pelea era la culminación de un cúmulo de enfrentamientos y fracasos entre los consejeros afines al PSOE, desde donde nació el informe pidiendo esa insólita equiparación (que no se cumple ni de refilón en los países de larga tradición deportivo), y los del PP, con dos miembros que llegaron a chotearse de la propuesta.

Por encima de la ineficacia del Consejo y su transformación irresoluble de un organismo de consenso a un gallinero politizado, aquel informe invita a la reflexión de una mayor presencia de deporte femenino en la pantalla. Hasta 1992 no hubo mujeres españolas ganadoras de una medalla olímpica y sólo unos años antes había arrancado el fenómeno tenista femenino. Pero en poco más de 20 años también las españolas han remontado rápidamente su papel en el deporte. Y hasta protagonizan anuncios de Navidad. Es muy improbable que de la noche a la mañana el balonmano femenino vaya a despertar entusiasmos. Pero no estamos hablando de algo descabellado. El primer canal que arriesgue de verdad por una liga femenina y le funcione, se apunta un buen tanto.

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