Editorial

Descontrol del dinero público

LA investigación judicial sobre la inclusión en expedientes de regulación de empleo (ERE) de personas que no pertenecían a las empresas reguladas y que se beneficiaron, ilegalmente, de las subvenciones de la Junta de Andalucía avanza por sus pasos mientras la resaca política de este escándalo se enmaraña con denuncias cruzadas y generadoras de confusión. Mientras tanto, se va abriendo paso la idea de que la trama ilegal organizada para desviar fondos de los ERE a amigos y familiares sólo ha sido posible en un contexto de dilatado ejercicio del poder por el mismo partido y, a la vez, de falta de control sobre la utilización del dinero público. Fuentes de la propia Junta han dado a conocer que durante el periodo que va de 2001 a 2010 se dispuso de un cuantioso fondo destinado a ayudar a las empresas andaluzas en crisis y que la gestión de dicho fondo no estuvo sometida a los controles administrativos ordinarios de la función pública, sino que se atribuyó a la entera discrecionalidad de una dirección general, concretamente la de Trabajo y Seguridad Social, dependiente de la Consejería de Empleo. Su propio titular, Javier Guerrero, llegó a confesar que se trataba de un "fondo de reptiles" en alusión inequívoca que luego quiso matizar, a la falta de regulación en el uso de ese dinero. Pero la regulación existía: la normal en la Administración. Lo que ocurría es que la Dirección General hacía constar a la agencia que abonaba de hecho las ayudas (IDEA) que la documentación pertinente, justificativa de la subvención, obraba en su poder. De esta opacidad en el procedimiento se deriva no sólo la posibilidad, que la juez está constatando como real, de que la financiación de los ERE sirviera también para favorecer a individuos que nunca trabajaron en las empresas ayudadas, sino también que parte de los fondos se desviaran hacia objetivos ajenos a su finalidad legal. El objetivo era, según el convenio firmado por Empleo en 2001, "mejorar la gestión, el desarrollo tecnológico y la comercialización de las empresas andaluzas". Hoy sabemos que se dieron ayudas a ayuntamientos, asociaciones y fundaciones. Irregularmente, porque estas instituciones tienen otras vías para ser subvencionadas por la Administración. Si lo han sido por la Junta usando fondos destinados a otros menesteres es, sencillamente, porque las ayudas han sido gestionadas con arbitrariedad. La responsabilidad política es evidente.

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