En tránsito

eduardo / jordá

Desmoralización

OTRO motivo más para la desmoralización: leo que los responsables de la Agencia Tributaria han destituido a la inspectora que había decidido multar, después de una investigación concienzuda, a una multinacional cementera con el pago de 450 millones de euros, a causa de supuestas irregularidades fiscales. Era la multa más alta jamás impuesta por la Agencia Tributaria, pero los responsables de Hacienda se han echado atrás. Y en vez de ponerse de parte de los intereses del Estado, que son los intereses de todos, han preferido ponerse de parte de una multinacional que tiene 40.000 empleados -a los que obliga a rebajarse el sueldo- y unos directivos que seguramente se aumentan el sueldo en la misma proporción en que recortan el de sus empleados.

Es toda una lección en estos tiempos de sacrificios y penurias: pruebe usted a ocultar 45 euros de su declaración de Hacienda, y verá que se le echan encima una legión de inspectores fiscales disfrazados de orcos tan terroríficos como los de Tolkien. Pero si oculta 45 millones de euros, no se preocupe porque esos mismos orcos fiscales lo van a defender a toda costa, en vez de abalanzarse sobre usted para comérselo vivo. Respire tranquilo, no se preocupe: como decía el pobre Monsieur Verdoux antes de ser guillotinado: "Si matas a alguien, eres un criminal, pero si matas a un millón de personas, eres un héroe". O lo que es lo mismo: "Si ocultas 40 euros, eres un delincuente; pero si ocultas 40 millones, eres un benefactor de la humanidad, un creador de riqueza y un filántropo". Amén.

Y que conste que no soy uno de esos ilusos que despotrican contra el capitalismo y nos animan a sustituirlo por la economía prehistórica del trueque o tal vez por una severa dieta de hierba y alimentos macrobióticos, según la moda de Corea del Norte. Para nada. Creo que el libre mercado es el mejor sistema económico que se conoce, y aunque tenga muchas imperfecciones -que las tiene-, ha conseguido crear mucha más prosperidad y mucha más ecuanimidad que muchos otro sistemas económicos conocidos. Con sus muchísimas imperfecciones, repito. Pero justamente porque creo en el libro mercado, me avergüenzo de estas decisiones que favorecen a los poderosos y expolian a los débiles. Sin una ética de la mesura y de la proporcionalidad, el sistema se vendrá abajo, devorado por la codicia y la insaciabilidad de la casta que se ha asentado en la cima. No hace falta ser muy listo para verlo. Pero aquí, por lo visto, hay gente que no se entera.

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